La firma de inversión en criptomonedas Paradigm sostiene que los responsables de la formulación de políticas están agrupando injustamente la minería de Bitcoin con los centros de datos de IA. Según su análisis reciente, ambas industrias utilizan la electricidad de maneras muy diferentes.
Paradigm explica que los mineros de Bitcoin actúan como usuarios flexibles de la red. Responden a las señales de precios y pueden reducir rápidamente el consumo de energía durante los picos de demanda. En cambio, los centros de datos de IA funcionan sin parar y ejercen una presión constante sobre las redes eléctricas.
Las operaciones de minería de Bitcoin ajustan su actividad en función de los precios de la electricidad. Cuando los precios suben o aumenta la demanda, los mineros pueden apagar las máquinas en minutos. Esto ayuda a reducir la tensión en la red.
Los centros de datos de IA, sin embargo, no pueden reducir fácilmente sus operaciones. Sus sistemas requieren un funcionamiento constante para gestionar las cargas de trabajo. Como resultado, consumen grandes cantidades de energía las 24 horas del día. Paradigm afirma que esta diferencia es fundamental y debería influir en cómo los reguladores ven ambos sectores.
La firma también señala que la minería de Bitcoin consume solo aproximadamente el 0,23% de la electricidad mundial. Además, indica que muchas operaciones mineras utilizan energía renovable, especialmente durante las horas de menor demanda, cuando el exceso de energía podría desperdiciarse.
Al absorber el excedente de energía renovable, los mineros pueden apoyar la estabilidad de la red. Por ejemplo, en Texas, la participación de los mineros contribuyó a una caída del 74% en los precios de los servicios auxiliares entre 2023 y 2024. Esto sugiere que la minería puede desempeñar un papel útil en el equilibrio entre oferta y demanda.
La discusión surge en un momento en que el uso de energía está bajo un escrutinio riguroso. La expansión de infraestructura impulsada por IA ha contribuido a un aumento del 2,4% en las emisiones de gases de efecto invernadero en EE. UU. en 2025. En este contexto, algunos críticos han agrupado la minería de Bitcoin con industrias de alto consumo energético.
Sin embargo, Paradigm insta a los responsables políticos a ver la minería de manera diferente. La firma argumenta que la minería de Bitcoin puede actuar como un activo de la red en lugar de una carga. Al reducir el desperdicio excesivo de energía renovable y responder a las señales del mercado, los mineros podrían, en realidad, mejorar la eficiencia energética en ciertas regiones.
Mientras continúa el debate sobre energía y tecnología, el análisis de Paradigm aporta matices sobre cómo las industrias digitales afectan a los sistemas energéticos globales.
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