Mientras el bloqueo digital impuesto por el régimen iraní alcanza su décima semana, los reportes indican que una persona habría muerto presuntamente por usar dispositivos Starlink para eludirlo. Hesam Alaeddin, un hombre de 40 años, habría sido golpeado hasta la muerte por esta infracción.
Principales conclusiones:
El bloqueo digital de Irán, que fue impuesto como una medida de seguridad por el régimen iraní poco después de los primeros ataques de la coalición EE. UU.-Israel, sigue vigente y ya ha cobrado a su primera víctima mortal.
El bloqueo, ahora en su día 64, deja a la población iraní sin acceso a internet, con la conectividad en apenas el 1% de los niveles normales del país, según Netblocks, que viene siguiendo la evolución de esta medida desde el primer día.

Afshin Kolahi, miembro de la Cámara de Comercio de Irán, estima que el bloqueo ha provocado pérdidas económicas diarias de hasta $80 millones, con pérdidas totales que alcanzan más de $2,5 mil millones. No obstante, también ha afectado los derechos humanos de los iraníes, que ahora son perseguidos por buscar formas de eludir este bloqueo.
De acuerdo con reportes locales, Hesam Alaeddin, un hombre de 40 años que fue arrestado en Teherán por presuntamente usar un terminal Stralink para acceder a internet, fue golpeado hasta la muerte en su hogar durante interrogatorios y una búsqueda posterior a la incautación de sus dispositivos electrónicos.
Esto sería una de las primeras muertes reportadas vinculadas al uso de terminales Starlink en Irán, después de que los dispositivos se convirtieran en una vía de escape del bloqueo que mantiene desconectada a gran parte de la población.
El régimen ha estado atacando a Starlink, la famosa empresa de internet satelital, cuyo uso se considera un delito en el país, desde enero. En abril, cuatro personas fueron arrestadas por importar terminales Starkink, acusadas de formar parte de una red extranjera de espionaje.
Aun así, los pocos iraníes que pueden comprar los kits en mercados negros por miles de dólares, y quienes usan redes privadas virtuales (VPN) especializadas, siguen arriesgando sus vidas para traspasar el muro digital.