El gobierno federal de Estados Unidos está presentando la afirmación más clara hasta la fecha: las apuestas en eventos deportivos pueden considerarse derivados financieros, no actividades de juego.
La Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC) y el Departamento de Justicia presentaron el martes documentos ante un tribunal federal, solicitando que se prohíba que el estado de Arizona inicie acciones de ejecución contra la plataforma de mercados de predicción Kalshi con base en leyes locales de juego. Las agencias federales sostienen que los contratos relacionados con eventos del mundo real, como eventos deportivos, elecciones y otros acontecimientos reales, son derivados financieros conocidos como «swaps» (contratos de intercambio), que deben estar sujetos a regulación federal.
Si el tribunal finalmente adopta el punto de vista anterior, el gran poder regulatorio de los mercados de predicción se transferirá de los gobiernos estatales a Washington. En ese momento, las plataformas de mercados de predicción podrán operar a nivel nacional bajo las regulaciones federales, sin estar limitadas por las complicadas y fragmentadas leyes de juego de cada estado.
El problema central: ¿qué cuenta como juego?
El núcleo de esta batalla legal, en realidad, es una cuestión aparentemente sencilla, pero que determina la distribución del poder regulatorio:
Los contratos de apuestas sobre resultados de eventos futuros, ¿se consideran o no juego?
Arizona y cada vez más gobiernos estatales creen que el modo de funcionamiento de los contratos de eventos deportivos no difiere del de las apuestas tradicionales, por lo que deben tratarse como juego para su regulación, y aplicar medidas de apoyo como licencias, límites de edad y protección al consumidor. Entre ellas, la postura de Arizona es especialmente firme: ya ha presentado cargos penales contra Kalshi bajo la ley de juego de ese estado, con fecha de citación fijada para el 13 de abril.
Los organismos federales reguladores, en cambio, tienen una opinión diferente. En sus documentos, sostienen que, al determinar la naturaleza legal de este tipo de productos, la clave no está en qué evento rastrea el contrato, sino en la estructura del contrato en sí. Dado que la compensación de estos contratos depende de si ocurre un evento futuro, y ese evento tiene un posible impacto económico, estos productos deben ajustarse a la misma estructura legal aplicable a materias primas a granel y a derivados de tasas de interés.
Federal vs. estado: disputa por el poder regulatorio
Si esta lógica se mantiene, los mercados de predicción quedarían incluidos en el ámbito regulatorio de la Ley de Comercio de Productos Básicos de Estados Unidos, y la CFTC asumiría la «jurisdicción exclusiva», debilitando considerablemente la capacidad de los gobiernos estatales para prohibir o restringir este tipo de plataformas. Los organismos reguladores advierten que, si se permite que cada estado actúe por su cuenta, solo se producirá un escenario de caos y fragmentación en el mercado estadounidense.
Esta disputa legal lleva ya varios meses; sin embargo, han surgido diferencias en las sentencias de los tribunales de distintas jurisdicciones. El Tribunal de Apelaciones federal del estado de Nueva Jersey dictó recientemente que, a menos que la CFTC intervenga, los contratos de eventos deportivos de Kalshi deben considerarse presuntamente legales bajo la legislación federal; pero otros jueces de otras regiones tienden a apoyar a los gobiernos estatales, permitiendo que las acciones de ejecución locales sigan adelante.
En un documento, el gobierno federal advierte que permitir que los estados demanden bolsas que están bajo regulación federal, sin duda, está socavando la expectativa original del Congreso de contar con un mercado nacional unificado y regulado de manera uniforme a nivel federal.
El resultado de la sentencia definirá el rumbo de la industria
Si el tribunal finalmente acepta la postura de la CFTC, los mercados de predicción podrán operar a nivel nacional bajo una sola estructura federal; si el tribunal la rechaza, estos productos podrían verse obligados a incorporarse al sistema de supervisión del juego de cada estado e incluso podrían ser prohibidos en algunas regiones.
Por el momento, el gobierno federal de Estados Unidos muestra un fuerte impulso para ampliar su jurisdicción: en su opinión, los contratos que apuestan por el resultado del «Super Bowl» no son, en esencia, diferentes de los derivados financieros que rastrean el precio del petróleo o las fluctuaciones de las tasas de interés.