El fiscal federal señaló al tribunal que, aunque SBF afirmó haber enviado una solicitud de revisión desde la cárcel, los registros de seguimiento muestran que en realidad fue enviado desde Palo Alto o Menlo Park por FedEx, y que los presos federales no pueden usar servicios de mensajería privados. Además, la carta mal etiquetó la instalación federal donde se encuentra SBF como una instalación estatal, y la firma solo tiene un “/s/” mecanografiado, lo cual es inusual en documentos legales oficiales. La fiscalía afirmó que estos puntos generan una “razonable duda” de que la carta no haya sido enviada por SBF.
(Resumen previo: ¿FTX busca apelar? El equipo legal presenta apelación para revisión: SBF nunca quiso defraudar, siempre creyó que los usuarios serían compensados en su totalidad)
(Información adicional: La condena de SBF se acortó a 2044, con tres motivos de reducción de pena revelados, y su ex novia Caroline se espera que salga en libertad a mediados del próximo año)
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Una carta, tres fallos, complican aún más la solicitud de revisión de SBF.
Según CoinDesk, recientemente el fiscal federal presentó documentos ante el tribunal indicando que una carta en nombre de SBF, supuestamente enviada desde la instalación federal Terminal Island en San Pedro, California, en realidad fue enviada por FedEx desde la zona de Palo Alto o Menlo Park en la Bahía. La carta fue archivada el 16 de marzo.
El fiscal enumeró tres dudas específicas en los archivos:
Primero, la Oficina de Prisiones (Bureau of Prisons) prohíbe expresamente que los presos envíen cartas por FedEx u otros servicios privados. Si SBF está en prisión, esa carta no pudo haber sido enviada por FedEx.
Segundo, la carta etiquetó incorrectamente la instalación federal (FCI Terminal Island) como una “instalación estatal”, un error que alguien familiarizado con su lugar de detención no debería cometer.
Tercero, la firma en la carta no es manuscrita, sino un “/s/”, que en documentos legales suele indicar firma electrónica, pero en una carta escrita a mano en prisión resulta inusual.
El fiscal afirmó que estos puntos, en conjunto, generan una “razónable duda” de que la carta no fue enviada por SBF. Es importante notar que no se acusa directamente a SBF o a su equipo de falsificación, sino que la mera existencia de estas dudas busca cuestionar la credibilidad de la carta como base para la revisión.
Esta carta forma parte de los esfuerzos continuos de SBF por apelar. En 2023, fue condenado por fraude y conspiración a 25 años de prisión, y actualmente está en Terminal Island. Ha presentado varias apelaciones, argumentando que la quiebra de FTX permitió a los usuarios ser compensados en su totalidad, por lo que sus acciones deberían ser reevaluadas.
Este argumento ha sido claramente rechazado por la corte de apelaciones. Los jueces enfatizaron que lo importante es cómo se usaron y representaron los fondos de los clientes en ese momento, no si los acreedores fueron finalmente pagados. En otras palabras, “que hayan pagado después” no cambia la naturaleza del fraude en retrospectiva.
Que aparezca una carta con errores tan básicos, como el nombre de la instalación, indica qué? Al menos, revela que la estrategia de defensa de SBF sufrió una evidente descoordinación en algún punto, independientemente de quién haya enviado la carta.
Para el mercado de criptomonedas, el caso FTX ya está definido desde finales de 2022, y en los últimos tres años el mercado ha pasado por un ciclo completo de recuperación. Los esfuerzos de SBF por apelar no afectan significativamente a Bitcoin ni al ecosistema cripto en general.
Más allá del aspecto legal, esto recuerda que las consecuencias siguen en curso años después, y que intentar acortar procesos judiciales solo genera más fallos.