El 7 de febrero, un incendio forestal importante estalló en Gyeongju, Corea del Sur. La rápida propagación obligó a las autoridades a activar un protocolo de emergencia nacional, desplegando recursos extensos, incluyendo 40 helicópteros y 300 bomberos. Sin embargo, las condiciones climáticas adversas, particularmente los vientos fuertes, obstaculizaron gravemente los esfuerzos de contención.