Las señales conjuntas de las autoridades de EE. UU. y Japón están cambiando el panorama del mercado de divisas. A finales de enero, la Reserva Federal de Nueva York llamó a varias instituciones financieras globales para consultar sobre las cotizaciones del dólar frente al yen, un movimiento ampliamente interpretado por el mercado como un indicio de que Washington está dispuesto a colaborar con Tokio para estabilizar el yen. Con la aceleración del cierre de posiciones cortas en yenes, el par USD/JPY superó los 154, enfrentando un cambio importante en la tendencia a la depreciación del yen a largo plazo.
Cierre acelerado de cortos y señales políticas tras la subida rápida del tipo de cambio
La rápida apreciación del yen en el último mes se debe directamente a las expectativas de coordinación de políticas entre EE. UU. y Japón. Aunque la llamada de la Reserva Federal de Nueva York no implicó intervención directa, fue suficiente para impulsar un gran cierre de posiciones cortas en yenes. Según Krishna Guha, economista jefe de Evercore ISI, «aunque EE. UU. no participe directamente en la intervención, esta señal clara puede acelerar el cierre de cortos. Evitar que el yen se deprecie demasiado y estabilizar el mercado de bonos japonés son objetivos comunes de ambos países.»
Este no es un evento aislado. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció a mediados de enero la disolución de la Cámara de Diputados y la convocatoria de elecciones anticipadas, lo que generó preocupaciones sobre las finanzas públicas de Japón. Los rendimientos de los bonos a largo plazo alcanzaron niveles históricos, agravando las preocupaciones sobre la presión doble en el yen y en los bonos japoneses. En este contexto, la cooperación entre EE. UU. y Japón para frenar la caída del yen parece inevitable.
¿Reaparición del Acuerdo Plaza? Comparaciones históricas y consideraciones políticas
La intervención conjunta en el mercado de divisas a nivel internacional es extremadamente rara. Desde el Acuerdo Plaza de 1985, solo ha habido seis ocasiones en las que países han coordinado políticas de esta magnitud, generalmente en respuesta a impactos sistémicos importantes (como la crisis financiera asiática o el terremoto de Japón en 2011) o en colaboraciones multimoneda (como el Acuerdo de Louvre). Este contexto histórico subraya la gravedad de la situación actual.
Los analistas tienen diferentes opiniones sobre la futura dirección de las políticas. Brent Donnelly, operador senior de divisas en Spectra Markets, cree que lo más probable es que el Ministerio de Finanzas japonés tome medidas de intervención reales en breve. Una probabilidad menor es que Japón, EE. UU. y Corea del Sur lleguen a un acuerdo para reconocer que la depreciación excesiva del yen y del won requiere una acción conjunta para estabilizar. Basándose en estos escenarios, Donnelly espera que la tendencia bajista del dólar frente al yen continúe.
Kiyoshi Inoguchi, estratega senior de Lisona Holdings, opina que la tendencia de depreciación del yen que ha persistido hasta ahora podría estar llegando a su fin temporalmente. Enfatiza que «el foco del mercado se desplazará hacia la evolución concreta del par USD/JPY en el rango de 150 a 155.»
Diversidad de opiniones y futuro incierto para el tipo de cambio
Sin embargo, Goldman Sachs mantiene una postura cautelosa respecto a las perspectivas generales. La firma señala que, con solo la fuerza de las señales conjuntas de EE. UU. y Japón, probablemente no sea suficiente; a menos que el Banco de Japón adopte una postura más hawkish o implemente una expansión cuantitativa para estabilizar directamente el mercado de bonos, el yen y los bonos japoneses seguirán enfrentando presiones a la baja.
Esta disparidad refleja la incertidumbre en el mercado sobre si las señales de intervención se traducirán en políticas concretas. La evolución del escenario político interno en Japón y la postura futura del Banco de Japón serán determinantes para que estas señales se conviertan en acciones reales. Con los resultados de las elecciones de febrero a la vista, la interacción entre el tipo de cambio, el mercado de bonos y la política decidirá el rumbo futuro del yen.
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¿La tendencia a la baja del yen japonés está dando un giro? Aparecen señales de intervención conjunta entre EE. UU. y Japón
Las señales conjuntas de las autoridades de EE. UU. y Japón están cambiando el panorama del mercado de divisas. A finales de enero, la Reserva Federal de Nueva York llamó a varias instituciones financieras globales para consultar sobre las cotizaciones del dólar frente al yen, un movimiento ampliamente interpretado por el mercado como un indicio de que Washington está dispuesto a colaborar con Tokio para estabilizar el yen. Con la aceleración del cierre de posiciones cortas en yenes, el par USD/JPY superó los 154, enfrentando un cambio importante en la tendencia a la depreciación del yen a largo plazo.
Cierre acelerado de cortos y señales políticas tras la subida rápida del tipo de cambio
La rápida apreciación del yen en el último mes se debe directamente a las expectativas de coordinación de políticas entre EE. UU. y Japón. Aunque la llamada de la Reserva Federal de Nueva York no implicó intervención directa, fue suficiente para impulsar un gran cierre de posiciones cortas en yenes. Según Krishna Guha, economista jefe de Evercore ISI, «aunque EE. UU. no participe directamente en la intervención, esta señal clara puede acelerar el cierre de cortos. Evitar que el yen se deprecie demasiado y estabilizar el mercado de bonos japonés son objetivos comunes de ambos países.»
Este no es un evento aislado. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció a mediados de enero la disolución de la Cámara de Diputados y la convocatoria de elecciones anticipadas, lo que generó preocupaciones sobre las finanzas públicas de Japón. Los rendimientos de los bonos a largo plazo alcanzaron niveles históricos, agravando las preocupaciones sobre la presión doble en el yen y en los bonos japoneses. En este contexto, la cooperación entre EE. UU. y Japón para frenar la caída del yen parece inevitable.
¿Reaparición del Acuerdo Plaza? Comparaciones históricas y consideraciones políticas
La intervención conjunta en el mercado de divisas a nivel internacional es extremadamente rara. Desde el Acuerdo Plaza de 1985, solo ha habido seis ocasiones en las que países han coordinado políticas de esta magnitud, generalmente en respuesta a impactos sistémicos importantes (como la crisis financiera asiática o el terremoto de Japón en 2011) o en colaboraciones multimoneda (como el Acuerdo de Louvre). Este contexto histórico subraya la gravedad de la situación actual.
Los analistas tienen diferentes opiniones sobre la futura dirección de las políticas. Brent Donnelly, operador senior de divisas en Spectra Markets, cree que lo más probable es que el Ministerio de Finanzas japonés tome medidas de intervención reales en breve. Una probabilidad menor es que Japón, EE. UU. y Corea del Sur lleguen a un acuerdo para reconocer que la depreciación excesiva del yen y del won requiere una acción conjunta para estabilizar. Basándose en estos escenarios, Donnelly espera que la tendencia bajista del dólar frente al yen continúe.
Kiyoshi Inoguchi, estratega senior de Lisona Holdings, opina que la tendencia de depreciación del yen que ha persistido hasta ahora podría estar llegando a su fin temporalmente. Enfatiza que «el foco del mercado se desplazará hacia la evolución concreta del par USD/JPY en el rango de 150 a 155.»
Diversidad de opiniones y futuro incierto para el tipo de cambio
Sin embargo, Goldman Sachs mantiene una postura cautelosa respecto a las perspectivas generales. La firma señala que, con solo la fuerza de las señales conjuntas de EE. UU. y Japón, probablemente no sea suficiente; a menos que el Banco de Japón adopte una postura más hawkish o implemente una expansión cuantitativa para estabilizar directamente el mercado de bonos, el yen y los bonos japoneses seguirán enfrentando presiones a la baja.
Esta disparidad refleja la incertidumbre en el mercado sobre si las señales de intervención se traducirán en políticas concretas. La evolución del escenario político interno en Japón y la postura futura del Banco de Japón serán determinantes para que estas señales se conviertan en acciones reales. Con los resultados de las elecciones de febrero a la vista, la interacción entre el tipo de cambio, el mercado de bonos y la política decidirá el rumbo futuro del yen.