Ya sea por InfoFi, por el afán de conseguir ElonBucks o simplemente por el noble propósito de convertirse en un Key Opinion Leader del mundo cripto, la realidad es que nuestro feed de CT, tus airdrops favoritos y el testnet que estás “farming” están saturados de bots. Con la mejora de las soluciones de IA, esto solo irá a peor.

En esta distopía dominada por la IA, solo hay una cosa capaz de diferenciar a los humanos reales de los bots, y no, no necesitas entregar tus datos biométricos a alguno de esos “fiables” desarrolladores franceses para ello.
Se trata de algo que ningún bot puede replicar, porque es fruto de cientos o miles de horas de dedicación y solo se sostiene mediante relaciones sociales genuinas. Eso es la Reputación. Y no, no puedes pedirle a Grok que le ponga un bikini a esto.

La reputación es el gran filtro infalible que deja fuera a nuestros amigos binarios, por mucho que intenten congraciarse en las respuestas.
Te permite filtrar actores maliciosos, estafadores y suplantadores (@ ethos_network). También filtra extractores, sybils e inversores desalineados (@ legiondotcc). Además, te ayuda a identificar voces creíbles, auténticas y con impacto en el sector (@ KaitoAI antes de la fiebre InfoFi).
En la era de la IA, su relevancia será cada vez mayor, por lo que será uno de los grandes temas dominantes en 2026.
2017 fue una época frenética. Impulsados por la ausencia de regulación, el novedoso estándar ERC-20 de Ethereum y una avidez desmedida, vimos miles de proyectos recaudando fondos a través de las entonces emergentes ICO.
Fue un método tan eficaz para captar capital que pronto degeneró en un centro de estafas sin ley y acabó siendo bloqueado por la mayoría de los reguladores importantes.
Aun así, de ese periodo surgieron proyectos como BNB, TRX y ADA, que hoy siguen en el Top 10 de criptomonedas más grandes.
La prohibición de las ICO nos llevó a una especie de edad oscura en el sector, pero también forzó a la industria a experimentar con nuevas fórmulas de distribución de tokens y recaudación de capital.

Para la distribución, probamos los airdrops: lograron una buena distribución inicial, eran económicos, posicionaron tu producto en la mente de muchos, pero terminaron siendo explotados y agotados por extractores y “farmers” industriales.
En la recaudación, probamos el modelo VC de bajo float y alto FDV, muy rentable para ciertos grupos (insiders), ya que la mayor parte del descubrimiento de precio ocurría antes de llegar al público, dejando al retail rekt y con el “bag” eternamente.

Así que, si 2025 fue el año de la claridad regulatoria (principal obstáculo de las ICO), tiene sentido que 2026 sea el año del Renacimiento de las ICO. La historia no se repite, pero rima, y podríamos ver a nuevos grandes actores cripto surgir en esta nueva era de ICO.
Este es uno de los sectores más prometedores del ecosistema, como ya evidencian proyectos como @ legiondotcc (ICOs basadas en reputación), @ MetaDAOProject y @ echodotxyz (recientemente adquirido por Coinbase).
Los neobancos revolucionaron la banca. Revolut es hoy una de las fintech más valiosas de Europa y Nubank una de las más importantes de LATAM. Con una base de inversores cada vez más digital, es natural que la neobanca cripto empiece a ganar terreno, aprovechando la misma claridad regulatoria que favorece a las ICO.

Cuentas autocustodiadas con generación de rendimiento y pagos directos, instantáneos y transfronterizos con stablecoins: estas son algunas de las características que diferencian este modelo del sistema bancario tradicional.
Con el crecimiento de las stablecoins y mayores oportunidades de rendimiento, más accesibles para los titulares (adiós a cuentas de ahorro con un 0,2 % TAE), esto también irá erosionando la cuota de TradFi.
No hay un ganador claro, y ni siquiera está claro que un token se beneficie. Al final, las stablecoins podrían ser las verdaderas vencedoras, pero en mi opinión, será una de las narrativas clave de este año.





