Acabo de revisar con detenimiento cómo se comportará el USD frente al peso mexicano en los próximos meses, y hay varios factores que sugieren que el dólar seguirá bajo presión alcista en México durante 2025 y más allá.



Lo interesante es que el par USD/MXN ha estado fluctuando alrededor de los 19.88 pesos recientemente, pero la volatilidad que hemos visto refleja algo más profundo: la brecha económica entre Estados Unidos y México se está ampliando. Mientras que la economía estadounidense crece de forma más sólida (rondando el 2.1% según los pronósticos), México apenas logra un crecimiento del 1.3%, lo que naturalmente debería fortalecer el dólar frente al peso.

Ahora bien, hay un factor que muchos pasamos por alto: la política monetaria. Banxico ha estado recortando tasas desde hace meses, situándose en 10.50% en septiembre de 2024. Estos recortes continuarán en 2025, y aquí está el punto clave: cuando los bancos centrales reducen las tasas, los activos denominados en esa moneda se vuelven menos atractivos para los inversores. Esto debilita el peso de manera bastante predecible. Mientras tanto, la Reserva Federal también recorta, pero sus rendimientos en dólares seguirán siendo competitivos comparados con los del peso.

La inflación en México también juega un papel importante aquí. Se espera que se mantenga entre 3.7% y 3.9%, lo que significa que no alcanzará la meta del 3% de Banxico. Esto mantiene presión a la baja sobre el peso. Cuando una moneda no controla bien la inflación, los inversores buscan refugio en monedas más fuertes. El dólar siempre es el destino favorito en estos momentos.

Desde el análisis técnico, el par muestra señales interesantes. Las Bandas de Bollinger indican que hemos tocado la banda superior recientemente, lo que sugiere impulso alcista. El RSI está en territorio neutral (53.42), así que no estamos en sobrecompra, lo que significa que hay espacio para que el dólar siga subiendo en México si los fundamentales lo respaldan.

Lo que me llama la atención es la variedad de pronósticos para fin de 2025. Algunos analistas proyectan el par en 22.63, otros en 25.83, y otros mucho más conservadores en 18.77. Esta dispersión refleja la incertidumbre real del mercado, pero la tendencia general apunta hacia arriba.

Los precios del petróleo también son relevantes aquí. México depende significativamente de sus exportaciones de crudo, así que cualquier caída en los precios presiona al peso. Además, la estabilidad política en ambos países sigue siendo un factor de riesgo que los inversores monitorean constantemente.

Para quienes estén considerando posiciones en este par, los momentos de máxima liquidez suelen coincidir con anuncios de política monetaria o reportes económicos importantes. Los CFDs ofrecen una forma de especular sobre estos movimientos sin necesidad de poseer físicamente la moneda, aunque claro, el apalancamiento requiere gestión cuidadosa del riesgo.

En resumen, todo apunta a que veremos presión sostenida sobre el peso mexicano. Las diferencias en crecimiento económico, los recortes de tasas en México y la inflación persistente crean un escenario donde el dólar probablemente mantendrá su fortaleza relativa. Esto no significa que sea una apuesta segura, pero los fundamentales parecen alineados para que el dólar siga ganando terreno frente al peso en el mediano plazo.
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