He notado que muchos que entran al mundo de las inversiones confunden bastante las acciones comunes y preferentes, así que quería compartir cómo realmente funcionan estas dos cosas.



La mayoría de empresas emite dos tipos principales de acciones, y aunque parecen similares, son bastante diferentes en lo que ofrecen. Las acciones comunes son las más conocidas, las que ves en cualquier lado. Te dan derecho a votar en las decisiones importantes de la compañía, puedes participar en las ganancias si las hay, pero aquí viene lo importante: si la empresa quiebra, tú estás al final de la fila esperando tu compensación.

Luego están las acciones preferentes, que funcionan de manera distinta. Generalmente no te permiten votar, así que olvídate de tener voz en las decisiones corporativas. Pero a cambio, tienes dividendos más estables y predecibles, y en caso de quiebra, tienes prioridad sobre los accionistas comunes para recuperar tu inversión. Es como un trade-off: pierdes poder pero ganas seguridad.

Lo interesante es que existen variantes de acciones preferentes bastante específicas. Están las acumulativas, donde si la empresa no paga dividendos un trimestre, esos se acumulan y te los deben después. También las convertibles, que puedes transformar en acciones comunes bajo ciertas condiciones. Y las rescatables, que la empresa puede recomprar cuando quiera. Esto las hace bastante flexibles dependiendo de tu estrategia.

En términos de riesgo, las acciones comunes y preferentes juegan en ligas diferentes. Las comunes tienen mayor potencial de crecimiento, pero también más volatilidad. Dependen del desempeño de la empresa y las condiciones del mercado. Las preferentes son más predecibles, con retornos fijos, pero menos emocionantes en cuanto a ganancias de capital. Es por eso que los inversores conservadores, especialmente los que están cerca de jubilarse, prefieren las preferentes. Los que buscan crecimiento a largo plazo se van por las comunes.

Una cosa que siempre me llama la atención es cómo se comportan en comparación con índices como el S&P 500. Si miras el S&P U.S. Preferred Stock Index versus el S&P 500 en periodos de cambios en las tasas de interés, ves claramente la diferencia. Mientras el S&P 500 puede subir un 57%, el índice de preferentes cae porque los dividendos fijos se vuelven menos atractivos cuando suben las tasas.

Para quien quiere empezar a invertir en acciones comunes y preferentes, lo básico es elegir un bróker regulado, abrir tu cuenta con tus datos, analizar bien la empresa que te interesa, y luego ejecutar tu orden. Algunos brokers incluso ofrecen CFDs sobre estas acciones si prefieres no tenerlas directamente en tu cartera.

Mi consejo personal: no es uno u otro. Diversifica. Mezcla acciones comunes y preferentes según tu perfil. Si tienes 30 años y horizonte largo, más comunes. Si estás pensando en ingresos regulares pronto, más preferentes. Y revisa tu cartera regularmente, porque el mercado cambia y tu estrategia también debe adaptarse. Eso es lo que realmente marca la diferencia entre invertir bien o solo estar en el mercado.
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