Una historia interesante se desarrolla en un tribunal de San Francisco. Elon Musk testificó, defendiendose de acusaciones de manipulación del mercado relacionadas con su controvertida compra de Twitter. La suma de la operación fue de 44 mil millones de dólares, un paso simplemente enorme.



Resulta que un tuit se convirtió en el centro de todo el escándalo. En mayo de 2022, Musk escribió que la operación estaba temporalmente suspendida debido a una revisión de cuentas de spam. Después de ese tuit, las acciones de Twitter cayeron un 9 por ciento completo. Los inversores perdieron dinero y ahora exigen compensación.

Musk reconoció en el tribunal que su tuit fue, por decirlo suavemente, una decisión poco acertada. Pero insiste en que no intentó influir intencionadamente en el precio de las acciones. Aquí radica toda la disputa: los inversores afirman que Musk utilizó el tuit como una palanca de presión para obtener mejores condiciones, aunque legalmente estaba obligado a completar la compra.

Si recordamos la cronología, en abril de 2022 Musk firmó un acuerdo vinculante, renunciando a realizar la debida diligencia. Pero luego empezó a preocuparse por los bots en la plataforma. Y aquí está el resultado: un proceso judicial que muestra cómo un solo tuit puede costar muy caro. Incluso para alguien como Elon Musk.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado