Los precios del petróleo en las últimas semanas han enfrentado una ola de inestabilidad, afectada por el aumento del exceso de oferta y la caída de la demanda global, acompañados de presiones geopolíticas y una acumulación creciente de inventarios. El precio actual del petróleo depende principalmente del equilibrio delicado entre la oferta que proporciona el mercado y la demanda que requiere, siendo estos dos factores clave para determinar si su movimiento será al alza o a la baja. A pesar de las caídas anteriores en los precios, los recientes rebotes plantean preguntas reales sobre la dirección esperada del precio del petróleo a corto y medio plazo.
La situación económica determina las expectativas del precio del petróleo
La economía mundial, especialmente la china, constituye un factor fundamental en la trayectoria de los precios del petróleo en el período actual. La economía china ha mostrado una desaceleración significativa desde la explosión de la crisis del sector inmobiliario en 2022, sin poder recuperar tasas de crecimiento superiores al 6% desde octubre de 2023, alcanzando un máximo del 5.4%, lo que refleja una caída importante en comparación con las tasas históricas.
Los datos recientes de China confirman la persistencia de la debilidad económica, ya que la tasa de crecimiento trimestral en el tercer trimestre del año pasado cayó a 4.8%, el nivel más bajo desde el cuarto trimestre de 2024. Al mismo tiempo, las ventas minoristas se redujeron drásticamente, con tasas de crecimiento que bajaron del 6.4% en mayo al 3% en septiembre, en cuatro meses consecutivos.
Los indicadores de precios en China completan la imagen sombría: el índice de precios al consumidor se contrajo un 0.3%, mientras que el índice de precios al productor cayó un 2.3%, reflejando presiones deflacionarias continuas. Además, el índice de gestores de compras (PMI) manufacturero no ha superado las 50 puntos durante seis meses consecutivos, lo que indica una continuación de la recesión económica.
La debilidad económica en China se refleja directamente en la demanda mundial de petróleo, dado que China consume aproximadamente el 14% de la producción mundial. Por lo tanto, cualquier disminución en la actividad económica china implica una reducción proporcional en la demanda de combustibles, generando presiones bajistas sobre los precios del petróleo.
La caída de la demanda global ejerce presión sobre el precio del petróleo
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la demanda de petróleo en 2025 crecerá a un ritmo modesto, no superior a 710 mil barriles diarios, una tasa menor al crecimiento habitual y esperado históricamente. Estas estimaciones sugieren que el aumento en el consumo puede no ser suficiente para absorber los suministros adicionales que ingresan al mercado, lo que mantiene la presión a la baja sobre el precio del petróleo.
El crecimiento relativo más lento de la demanda global se debe a varias causas simultáneas. Primero, el débil crecimiento económico en países industrializados como la Unión Europea, Estados Unidos e incluso Japón. Segundo, la transición gradual hacia fuentes de energía limpias y renovables, que ejerce una presión creciente sobre la demanda tradicional de petróleo. Tercero, la mejora en la eficiencia del uso del combustible petrolero en diversas industrias.
Los datos disponibles muestran una variación clara en las tasas de consumo entre regiones geográficas. Mientras que se espera que el consumo de líquidos petroleros en países fuera de la OCDE crezca aproximadamente 1.2 millones de barriles diarios, se prevé una disminución en el consumo en países de la OCDE en torno a 0.1 millones de barriles diarios. Esta disparidad refleja la persistente debilidad en la demanda de las economías avanzadas.
Los aumentos continuos en la oferta profundizan la crisis del exceso
Por el lado de la oferta, las entregas mundiales de petróleo continúan en ascenso. En octubre pasado, la OPEP+ anunció un plan para aumentar la producción en 137 mil barriles diarios, comenzando en noviembre del año pasado. Sobre esta base, la Agencia Internacional de la Energía proyectó que la oferta total global alcanzaría aproximadamente 106.1 millones de barriles diarios, un aumento de 3 millones de barriles diarios respecto a las estimaciones previas.
Estos incrementos aprobados por la OPEP+ representan en realidad un retroceso respecto a la política de reducciones voluntarias que la organización había implementado desde 2023. Este cambio se debe a que la cuota de mercado de los miembros de la alianza empezó a erosionarse debido a esas reducciones, especialmente para Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Además de los aumentos de la OPEP+, la AIE estima que los países productores fuera de la alianza aportarán unos 2 millones de barriles diarios adicionales al mercado. Estados Unidos, por ejemplo, alcanzó una producción récord de 13.6 millones de barriles diarios en julio del año pasado, confirmando un crecimiento acelerado en la producción fuera de la OPEP.
El resultado inevitable de este exceso creciente es la acumulación de inventarios globales. Los informes de la AIE indican que los inventarios han llegado a niveles récord, incluyendo el “petróleo en agua” (cargas de petróleo flotando en barcos esperando ser entregadas o vendidas). Esta acumulación en inventarios y cargas pendientes refleja claramente que la oferta supera ampliamente a la demanda.
Los desarrollos políticos y monetarios intentan equilibrar la situación
Los esfuerzos de la Reserva Federal de EE. UU. por reducir las tasas de interés han sido un intento de apoyar la economía y estimular la demanda de petróleo. Actualmente, las tasas de interés en EE. UU. están en 4.25%, con expectativas de más recortes de 25 puntos básicos en las próximas reuniones. En condiciones normales, una reducción en las tasas de interés suele acompañarse de un aumento en la demanda de petróleo, impulsando la actividad económica y industrial.
Sin embargo, el efecto positivo de la reducción de tasas se ha visto parcialmente frenado por la escalada de la guerra comercial entre EE. UU. y China. Recientemente, se alcanzó un acuerdo provisional para suspender los aranceles del 100% sobre bienes chinos a cambio de que China aumente las compras de soja estadounidense. Este acuerdo temporal dio un impulso fuerte a los precios del petróleo en las semanas recientes, elevando el precio del barril de 61.25 a 65.68 dólares, un aumento superior al 7.1%.
No obstante, los operadores mantienen cautela respecto a la estabilidad de estos acuerdos, especialmente tras las amenazas recurrentes de EE. UU. de imponer aranceles y luego retirarlas. Esta volatilidad política genera una incertidumbre constante sobre el futuro de la demanda.
Escenarios previstos para el precio del petróleo
Al combinar los datos de oferta y demanda, las estimaciones de la AIE indican que podría lograrse un exceso de oferta en el mercado de aproximadamente 4 millones de barriles diarios en 2026. Esta cifra es mayor que las previsiones anteriores y refleja una presión bajista continua sobre el precio del petróleo.
Como resultado de este exceso esperado, las expectativas para el precio del Brent apuntan a un promedio de 62 dólares por barril en el último trimestre de 2025, con una posible caída a 52 dólares en 2026. Estos niveles reflejan una presión bajista persistente en los precios.
Por otro lado, la OPEP tiene una visión algo más optimista, esperando que la demanda se mantenga estable y crezca alrededor de 1.38 millones de barriles diarios en 2026, logrando un equilibrio entre oferta y demanda durante 2025 y 2026.
Las principales instituciones financieras ofrecen pronósticos diversos. JPMorgan estima que el precio del Brent se mantendrá en torno a 66 dólares a finales de 2025, mientras que Morgan Stanley proyecta unos 60 dólares por barril en ese período. Esta disparidad refleja la incertidumbre que domina el mercado.
La perspectiva técnica sugiere un rebote temporal con una tendencia bajista más amplia
Desde el análisis técnico, el precio del Brent actualmente ronda los 65.44 dólares, con una tendencia bajista en el mediano plazo y algunas señales que podrían indicar un rebote a corto plazo. El precio se encuentra contenido dentro de un canal bajista claramente definido, situándose cerca del centro de dicho canal.
Este canal bajista confirma la continuación de la presión vendedora dominante desde el tercer trimestre de 2024, ya que el precio ha fallado repetidamente en superar máximos consecutivos inferiores a los anteriores. Este patrón refleja una debilidad estructural en el movimiento del precio.
Las Bandas de Bollinger indican que el precio ha rebotado desde el límite inferior, en un nivel de soporte fuerte cercano a 59.9 dólares, logrando atravesar la línea media del indicador. Esto podría señalar la posibilidad de un movimiento alcista hacia el límite superior en 67.6 dólares, un nivel de resistencia técnica importante que también coincide con la parte superior del canal bajista más amplio.
El MACD muestra un cruce positivo entre la línea de precio y la señal, sugiriendo una mejora en el impulso alcista tras un período de debilidad notable. Esto respalda la probabilidad de que continúe el rebote técnico en las próximas semanas.
No obstante, la visión general sigue siendo bajista mientras el precio no supere los 70.8 dólares, que es la resistencia técnica clave que define si la tendencia bajista continúa o si comienza una reversión alcista real.
En resumen, el Brent actualmente atraviesa una fase de corrección a corto plazo dentro de una tendencia bajista más amplia. Podría buscar niveles de 67.6 y 70.8 dólares antes de enfrentar nuevas presiones de venta. La caída por debajo de 59.8 dólares confirmaría la continuación de la tendencia bajista hacia soportes más profundos en 58.5 dólares.
En escenario alcista, si el petróleo logra superar con firmeza los 70.8 dólares, podría apuntar a 73.6 dólares a finales de 2025 y hacia 74.9 en principios de 2026. En escenario bajista, si no logra consolidar un impulso fuerte, podría dirigirse a 61.1 dólares a cierre de este año y luego a 58.5 dólares a principios de 2026.
Cómo aprovechar los movimientos del precio del petróleo
A diferencia del oro y otras commodities que pueden adquirirse físicamente, el petróleo no puede ser poseído directamente por el inversor individual debido a la complejidad logística de su transporte y almacenamiento. En cambio, los operadores invierten en petróleo a través de diversos instrumentos: primero, comprando contratos futuros y vendiéndolos antes de la fecha de entrega; segundo, operando con CFDs (contratos por diferencia), que es la vía más sencilla para los inversores particulares.
Los CFDs ofrecen oportunidades de ganancia significativas, aunque con altos riesgos. Elegir una plataforma de trading confiable y profesional es crucial para obtener buenos resultados. Estas plataformas suelen ofrecer herramientas avanzadas de análisis, precios en tiempo real, calendarios económicos con eventos clave, alertas de noticias relevantes y otras funciones esenciales para quienes buscan aprovechar los movimientos del precio del petróleo.
Desarrollar habilidades de trading requiere acceder a programas de formación estructurados que cubran desde los principios básicos hasta niveles avanzados. Las plataformas profesionales generalmente proporcionan recursos educativos completos que ayudan a entender mejor los mercados y a diseñar estrategias adaptadas a las condiciones del momento.
Conclusión
El precio del petróleo actualmente oscila con gran volatilidad debido al exceso de oferta y la débil demanda. La presión aumenta por la desaceleración de la economía china y la acumulación de inventarios, mientras que las esperanzas están puestas en una posible mejora en las condiciones comerciales y monetarias.
Las expectativas indican que el precio del petróleo podría situarse entre 60 y 70 dólares por barril durante 2025 y 2026, con una tendencia general hacia la parte inferior de ese rango. La perspectiva técnica sugiere una oportunidad de rebote a corto plazo, pero la tendencia general sigue siendo bajista mientras no supere los 70.8 dólares con firmeza.
En definitiva, la trayectoria del precio del petróleo dependerá de la evolución de variables clave: ¿Lograrán estimularse la economía global? ¿Se mantendrá la calma en la guerra comercial o se intensificará nuevamente? ¿Podrá la energía limpia reducir la demanda más rápidamente? Las respuestas a estas preguntas determinarán la dirección real del precio del petróleo en los próximos meses.
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Tendencias del precio del petróleo entre presiones de exceso de oferta y demanda débil
Los precios del petróleo en las últimas semanas han enfrentado una ola de inestabilidad, afectada por el aumento del exceso de oferta y la caída de la demanda global, acompañados de presiones geopolíticas y una acumulación creciente de inventarios. El precio actual del petróleo depende principalmente del equilibrio delicado entre la oferta que proporciona el mercado y la demanda que requiere, siendo estos dos factores clave para determinar si su movimiento será al alza o a la baja. A pesar de las caídas anteriores en los precios, los recientes rebotes plantean preguntas reales sobre la dirección esperada del precio del petróleo a corto y medio plazo.
La situación económica determina las expectativas del precio del petróleo
La economía mundial, especialmente la china, constituye un factor fundamental en la trayectoria de los precios del petróleo en el período actual. La economía china ha mostrado una desaceleración significativa desde la explosión de la crisis del sector inmobiliario en 2022, sin poder recuperar tasas de crecimiento superiores al 6% desde octubre de 2023, alcanzando un máximo del 5.4%, lo que refleja una caída importante en comparación con las tasas históricas.
Los datos recientes de China confirman la persistencia de la debilidad económica, ya que la tasa de crecimiento trimestral en el tercer trimestre del año pasado cayó a 4.8%, el nivel más bajo desde el cuarto trimestre de 2024. Al mismo tiempo, las ventas minoristas se redujeron drásticamente, con tasas de crecimiento que bajaron del 6.4% en mayo al 3% en septiembre, en cuatro meses consecutivos.
Los indicadores de precios en China completan la imagen sombría: el índice de precios al consumidor se contrajo un 0.3%, mientras que el índice de precios al productor cayó un 2.3%, reflejando presiones deflacionarias continuas. Además, el índice de gestores de compras (PMI) manufacturero no ha superado las 50 puntos durante seis meses consecutivos, lo que indica una continuación de la recesión económica.
La debilidad económica en China se refleja directamente en la demanda mundial de petróleo, dado que China consume aproximadamente el 14% de la producción mundial. Por lo tanto, cualquier disminución en la actividad económica china implica una reducción proporcional en la demanda de combustibles, generando presiones bajistas sobre los precios del petróleo.
La caída de la demanda global ejerce presión sobre el precio del petróleo
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la demanda de petróleo en 2025 crecerá a un ritmo modesto, no superior a 710 mil barriles diarios, una tasa menor al crecimiento habitual y esperado históricamente. Estas estimaciones sugieren que el aumento en el consumo puede no ser suficiente para absorber los suministros adicionales que ingresan al mercado, lo que mantiene la presión a la baja sobre el precio del petróleo.
El crecimiento relativo más lento de la demanda global se debe a varias causas simultáneas. Primero, el débil crecimiento económico en países industrializados como la Unión Europea, Estados Unidos e incluso Japón. Segundo, la transición gradual hacia fuentes de energía limpias y renovables, que ejerce una presión creciente sobre la demanda tradicional de petróleo. Tercero, la mejora en la eficiencia del uso del combustible petrolero en diversas industrias.
Los datos disponibles muestran una variación clara en las tasas de consumo entre regiones geográficas. Mientras que se espera que el consumo de líquidos petroleros en países fuera de la OCDE crezca aproximadamente 1.2 millones de barriles diarios, se prevé una disminución en el consumo en países de la OCDE en torno a 0.1 millones de barriles diarios. Esta disparidad refleja la persistente debilidad en la demanda de las economías avanzadas.
Los aumentos continuos en la oferta profundizan la crisis del exceso
Por el lado de la oferta, las entregas mundiales de petróleo continúan en ascenso. En octubre pasado, la OPEP+ anunció un plan para aumentar la producción en 137 mil barriles diarios, comenzando en noviembre del año pasado. Sobre esta base, la Agencia Internacional de la Energía proyectó que la oferta total global alcanzaría aproximadamente 106.1 millones de barriles diarios, un aumento de 3 millones de barriles diarios respecto a las estimaciones previas.
Estos incrementos aprobados por la OPEP+ representan en realidad un retroceso respecto a la política de reducciones voluntarias que la organización había implementado desde 2023. Este cambio se debe a que la cuota de mercado de los miembros de la alianza empezó a erosionarse debido a esas reducciones, especialmente para Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Además de los aumentos de la OPEP+, la AIE estima que los países productores fuera de la alianza aportarán unos 2 millones de barriles diarios adicionales al mercado. Estados Unidos, por ejemplo, alcanzó una producción récord de 13.6 millones de barriles diarios en julio del año pasado, confirmando un crecimiento acelerado en la producción fuera de la OPEP.
El resultado inevitable de este exceso creciente es la acumulación de inventarios globales. Los informes de la AIE indican que los inventarios han llegado a niveles récord, incluyendo el “petróleo en agua” (cargas de petróleo flotando en barcos esperando ser entregadas o vendidas). Esta acumulación en inventarios y cargas pendientes refleja claramente que la oferta supera ampliamente a la demanda.
Los desarrollos políticos y monetarios intentan equilibrar la situación
Los esfuerzos de la Reserva Federal de EE. UU. por reducir las tasas de interés han sido un intento de apoyar la economía y estimular la demanda de petróleo. Actualmente, las tasas de interés en EE. UU. están en 4.25%, con expectativas de más recortes de 25 puntos básicos en las próximas reuniones. En condiciones normales, una reducción en las tasas de interés suele acompañarse de un aumento en la demanda de petróleo, impulsando la actividad económica y industrial.
Sin embargo, el efecto positivo de la reducción de tasas se ha visto parcialmente frenado por la escalada de la guerra comercial entre EE. UU. y China. Recientemente, se alcanzó un acuerdo provisional para suspender los aranceles del 100% sobre bienes chinos a cambio de que China aumente las compras de soja estadounidense. Este acuerdo temporal dio un impulso fuerte a los precios del petróleo en las semanas recientes, elevando el precio del barril de 61.25 a 65.68 dólares, un aumento superior al 7.1%.
No obstante, los operadores mantienen cautela respecto a la estabilidad de estos acuerdos, especialmente tras las amenazas recurrentes de EE. UU. de imponer aranceles y luego retirarlas. Esta volatilidad política genera una incertidumbre constante sobre el futuro de la demanda.
Escenarios previstos para el precio del petróleo
Al combinar los datos de oferta y demanda, las estimaciones de la AIE indican que podría lograrse un exceso de oferta en el mercado de aproximadamente 4 millones de barriles diarios en 2026. Esta cifra es mayor que las previsiones anteriores y refleja una presión bajista continua sobre el precio del petróleo.
Como resultado de este exceso esperado, las expectativas para el precio del Brent apuntan a un promedio de 62 dólares por barril en el último trimestre de 2025, con una posible caída a 52 dólares en 2026. Estos niveles reflejan una presión bajista persistente en los precios.
Por otro lado, la OPEP tiene una visión algo más optimista, esperando que la demanda se mantenga estable y crezca alrededor de 1.38 millones de barriles diarios en 2026, logrando un equilibrio entre oferta y demanda durante 2025 y 2026.
Las principales instituciones financieras ofrecen pronósticos diversos. JPMorgan estima que el precio del Brent se mantendrá en torno a 66 dólares a finales de 2025, mientras que Morgan Stanley proyecta unos 60 dólares por barril en ese período. Esta disparidad refleja la incertidumbre que domina el mercado.
La perspectiva técnica sugiere un rebote temporal con una tendencia bajista más amplia
Desde el análisis técnico, el precio del Brent actualmente ronda los 65.44 dólares, con una tendencia bajista en el mediano plazo y algunas señales que podrían indicar un rebote a corto plazo. El precio se encuentra contenido dentro de un canal bajista claramente definido, situándose cerca del centro de dicho canal.
Este canal bajista confirma la continuación de la presión vendedora dominante desde el tercer trimestre de 2024, ya que el precio ha fallado repetidamente en superar máximos consecutivos inferiores a los anteriores. Este patrón refleja una debilidad estructural en el movimiento del precio.
Las Bandas de Bollinger indican que el precio ha rebotado desde el límite inferior, en un nivel de soporte fuerte cercano a 59.9 dólares, logrando atravesar la línea media del indicador. Esto podría señalar la posibilidad de un movimiento alcista hacia el límite superior en 67.6 dólares, un nivel de resistencia técnica importante que también coincide con la parte superior del canal bajista más amplio.
El MACD muestra un cruce positivo entre la línea de precio y la señal, sugiriendo una mejora en el impulso alcista tras un período de debilidad notable. Esto respalda la probabilidad de que continúe el rebote técnico en las próximas semanas.
No obstante, la visión general sigue siendo bajista mientras el precio no supere los 70.8 dólares, que es la resistencia técnica clave que define si la tendencia bajista continúa o si comienza una reversión alcista real.
En resumen, el Brent actualmente atraviesa una fase de corrección a corto plazo dentro de una tendencia bajista más amplia. Podría buscar niveles de 67.6 y 70.8 dólares antes de enfrentar nuevas presiones de venta. La caída por debajo de 59.8 dólares confirmaría la continuación de la tendencia bajista hacia soportes más profundos en 58.5 dólares.
En escenario alcista, si el petróleo logra superar con firmeza los 70.8 dólares, podría apuntar a 73.6 dólares a finales de 2025 y hacia 74.9 en principios de 2026. En escenario bajista, si no logra consolidar un impulso fuerte, podría dirigirse a 61.1 dólares a cierre de este año y luego a 58.5 dólares a principios de 2026.
Cómo aprovechar los movimientos del precio del petróleo
A diferencia del oro y otras commodities que pueden adquirirse físicamente, el petróleo no puede ser poseído directamente por el inversor individual debido a la complejidad logística de su transporte y almacenamiento. En cambio, los operadores invierten en petróleo a través de diversos instrumentos: primero, comprando contratos futuros y vendiéndolos antes de la fecha de entrega; segundo, operando con CFDs (contratos por diferencia), que es la vía más sencilla para los inversores particulares.
Los CFDs ofrecen oportunidades de ganancia significativas, aunque con altos riesgos. Elegir una plataforma de trading confiable y profesional es crucial para obtener buenos resultados. Estas plataformas suelen ofrecer herramientas avanzadas de análisis, precios en tiempo real, calendarios económicos con eventos clave, alertas de noticias relevantes y otras funciones esenciales para quienes buscan aprovechar los movimientos del precio del petróleo.
Desarrollar habilidades de trading requiere acceder a programas de formación estructurados que cubran desde los principios básicos hasta niveles avanzados. Las plataformas profesionales generalmente proporcionan recursos educativos completos que ayudan a entender mejor los mercados y a diseñar estrategias adaptadas a las condiciones del momento.
Conclusión
El precio del petróleo actualmente oscila con gran volatilidad debido al exceso de oferta y la débil demanda. La presión aumenta por la desaceleración de la economía china y la acumulación de inventarios, mientras que las esperanzas están puestas en una posible mejora en las condiciones comerciales y monetarias.
Las expectativas indican que el precio del petróleo podría situarse entre 60 y 70 dólares por barril durante 2025 y 2026, con una tendencia general hacia la parte inferior de ese rango. La perspectiva técnica sugiere una oportunidad de rebote a corto plazo, pero la tendencia general sigue siendo bajista mientras no supere los 70.8 dólares con firmeza.
En definitiva, la trayectoria del precio del petróleo dependerá de la evolución de variables clave: ¿Lograrán estimularse la economía global? ¿Se mantendrá la calma en la guerra comercial o se intensificará nuevamente? ¿Podrá la energía limpia reducir la demanda más rápidamente? Las respuestas a estas preguntas determinarán la dirección real del precio del petróleo en los próximos meses.