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La creciente presión de la industria impulsa a la UE a reconsiderar el calendario de la Ley de IA
La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, considerada como el intento más completo del mundo para regular las tecnologías de IA, está siendo objeto de creciente disenso por parte de algunos de los fundadores e inversores más influyentes del continente. En una respuesta coordinada, más de 30 emprendedores y líderes de capital de riesgo han firmado una carta abierta instando a los Estados miembros de la UE a pausar la implementación de la legislación, alegando riesgos significativos para la innovación, la inversión y la competitividad.
La carta exclusiva, publicada por Sifted, fue redactada por Johannes Schildt, fundador y ex CEO de la empresa sueca de tecnología sanitaria Kry. Se vio motivado a actuar tras la demanda pública del primer ministro sueco Ulf Kristersson de que la UE detuviera los planes de aplicación por temor a que esto frenara el progreso tecnológico.
La iniciativa de Schildt rápidamente ganó tracción entre la élite de startups en Europa, recibiendo firmas de figuras como Harry Stebbings, fundador de 20VC; Fredrik Hjelm, CEO de Voi; Steffen Tjerrild, COO de Synthesia; y numerosos fundadores de fintech, healthtech y sectores de IA. La carta ha amplificado las preocupaciones existentes de que la Ley, aunque bien intencionada, se está apresurando en su aplicación sin la claridad o infraestructura necesarias.
Incertidumbre regulatoria en un momento crítico para la innovación en IA
El principal problema es el cronograma. Aunque la Ley de IA entró en vigor en 2024, su implementación escalonada se extenderá por dos años. Sin embargo, uno de los componentes más importantes, el Código de Buenas Prácticas sobre Modelos de IA de Uso General, aún no está terminado. Se espera que se presente un borrador final esta semana, justo cuando se acerca la fecha de aplicación.
Las startups advierten que avanzar con marcos incompletos dejará a las empresas vulnerables a interpretaciones nacionales inconsistentes, creando fragmentación regulatoria en el mercado único. Esta aplicación fragmentada podría generar incertidumbre legal y cargas de cumplimiento que afectarán desproporcionadamente a los actores más pequeños.
Las preocupaciones se extienden por todo el ecosistema startup en Europa
Los firmantes representan una variedad de sectores de alto crecimiento en Europa, desde ciberseguridad hasta medios, tecnología climática y finanzas digitales. Varios expresaron temores de que una aplicación prematura de la Ley pueda conducir a una consolidación, donde solo los incumbentes bien capitalizados puedan afrontar los costos de cumplimiento.
Este sentimiento fue compartido por diversos ejecutivos que temen que, sin una estrategia de implementación coherente, la UE pueda socavar el ecosistema que busca proteger y desarrollar.
Llamados a una demora estratégica, no a la cancelación
La petición de un enfoque de “detener el reloj” no, como afirman Schildt y otros, busca desmantelar la legislación. Más bien, es una solicitud de deliberación y precisión. Los firmantes argumentan que sin un marco regulatorio claro, las startups se encontrarán navegando en un laberinto de reglas inconsistentes, lo que dificultará tanto las operaciones diarias como la planificación a largo plazo.
Los defensores de la pausa señalan que los competidores en EE. UU., Reino Unido y Asia operan bajo marcos más flexibles y predecibles, lo que les da ventaja en atraer talento, inversión y cuota de mercado. El temor es que el ecosistema de IA en Europa—aún en sus etapas iniciales—pueda perder impulso o incluso comenzar a erosionarse si la Ley se implementa sin una planificación adecuada.
Entre los firmantes hay fundadores de empresas fintech y tecnológicas reconocidas como Deel, Better Stack, Karma, Codesphere y TomTom. Su preocupación colectiva refleja una ansiedad más amplia en el ecosistema, que la ambición de la UE de liderar en regulación de IA podría costarle competitividad global.
¿Qué sigue?
Con el borrador del Código de Buenas Prácticas que se espera próximamente y las medidas de aplicación que podrían entrar en vigor en semanas, el margen de acción se estrecha. Queda por ver si la UE atenderá las llamadas a la pausa. Hasta ahora, solo Suecia ha pedido públicamente tal retraso, aunque voces de la industria sugieren que otros Estados miembros podrían ser discretamente comprensivos.
En segundo plano, los negociadores continúan trabajando para alcanzar un consenso sobre cómo aplicar la Ley, especialmente en sistemas de IA de uso general como los modelos de lenguaje grande. Pero hasta que se finalice una hoja de ruta clara, la brecha entre los responsables políticos y la comunidad innovadora parece estar ampliándose.
A medida que la carta de Schildt gana visibilidad y apoyo, la UE enfrenta una decisión de alto riesgo: seguir adelante con una estructura incompleta o escuchar la advertencia colectiva de las empresas que busca regular para convertirse en líder global.
La reputación de Europa en juego
El momento de esta disputa no es menor. El desarrollo de IA avanza a ritmo vertiginoso a nivel mundial. En regiones donde la regulación ha sido más cautelosa o adaptable, las startups han prosperado, impulsando los avances en IA en diversos sectores, incluyendo fintech.
Si la UE tropieza en este momento—ya sea por exceso de regulación o por una urgencia mal calculada—corre el riesgo de consolidar su papel no como líder, sino como regulador que observa cómo la innovación se traslada a otros lugares. Las llamadas de fundadores, CEOs e inversores pueden reflejar frustración, pero también ofrecen un camino claro: pausar, recalibrar y hacerlo bien.
El futuro de la IA en Europa puede depender de si esa mensaje será escuchado.
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La Ley de IA de la UE enfrenta rechazo de líderes de startups que exigen una pausa en la implementación
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La creciente presión de la industria impulsa a la UE a reconsiderar el calendario de la Ley de IA
La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, considerada como el intento más completo del mundo para regular las tecnologías de IA, está siendo objeto de creciente disenso por parte de algunos de los fundadores e inversores más influyentes del continente. En una respuesta coordinada, más de 30 emprendedores y líderes de capital de riesgo han firmado una carta abierta instando a los Estados miembros de la UE a pausar la implementación de la legislación, alegando riesgos significativos para la innovación, la inversión y la competitividad.
La carta exclusiva, publicada por Sifted, fue redactada por Johannes Schildt, fundador y ex CEO de la empresa sueca de tecnología sanitaria Kry. Se vio motivado a actuar tras la demanda pública del primer ministro sueco Ulf Kristersson de que la UE detuviera los planes de aplicación por temor a que esto frenara el progreso tecnológico.
La iniciativa de Schildt rápidamente ganó tracción entre la élite de startups en Europa, recibiendo firmas de figuras como Harry Stebbings, fundador de 20VC; Fredrik Hjelm, CEO de Voi; Steffen Tjerrild, COO de Synthesia; y numerosos fundadores de fintech, healthtech y sectores de IA. La carta ha amplificado las preocupaciones existentes de que la Ley, aunque bien intencionada, se está apresurando en su aplicación sin la claridad o infraestructura necesarias.
Incertidumbre regulatoria en un momento crítico para la innovación en IA
El principal problema es el cronograma. Aunque la Ley de IA entró en vigor en 2024, su implementación escalonada se extenderá por dos años. Sin embargo, uno de los componentes más importantes, el Código de Buenas Prácticas sobre Modelos de IA de Uso General, aún no está terminado. Se espera que se presente un borrador final esta semana, justo cuando se acerca la fecha de aplicación.
Las startups advierten que avanzar con marcos incompletos dejará a las empresas vulnerables a interpretaciones nacionales inconsistentes, creando fragmentación regulatoria en el mercado único. Esta aplicación fragmentada podría generar incertidumbre legal y cargas de cumplimiento que afectarán desproporcionadamente a los actores más pequeños.
Las preocupaciones se extienden por todo el ecosistema startup en Europa
Los firmantes representan una variedad de sectores de alto crecimiento en Europa, desde ciberseguridad hasta medios, tecnología climática y finanzas digitales. Varios expresaron temores de que una aplicación prematura de la Ley pueda conducir a una consolidación, donde solo los incumbentes bien capitalizados puedan afrontar los costos de cumplimiento.
Este sentimiento fue compartido por diversos ejecutivos que temen que, sin una estrategia de implementación coherente, la UE pueda socavar el ecosistema que busca proteger y desarrollar.
Llamados a una demora estratégica, no a la cancelación
La petición de un enfoque de “detener el reloj” no, como afirman Schildt y otros, busca desmantelar la legislación. Más bien, es una solicitud de deliberación y precisión. Los firmantes argumentan que sin un marco regulatorio claro, las startups se encontrarán navegando en un laberinto de reglas inconsistentes, lo que dificultará tanto las operaciones diarias como la planificación a largo plazo.
Los defensores de la pausa señalan que los competidores en EE. UU., Reino Unido y Asia operan bajo marcos más flexibles y predecibles, lo que les da ventaja en atraer talento, inversión y cuota de mercado. El temor es que el ecosistema de IA en Europa—aún en sus etapas iniciales—pueda perder impulso o incluso comenzar a erosionarse si la Ley se implementa sin una planificación adecuada.
Entre los firmantes hay fundadores de empresas fintech y tecnológicas reconocidas como Deel, Better Stack, Karma, Codesphere y TomTom. Su preocupación colectiva refleja una ansiedad más amplia en el ecosistema, que la ambición de la UE de liderar en regulación de IA podría costarle competitividad global.
¿Qué sigue?
Con el borrador del Código de Buenas Prácticas que se espera próximamente y las medidas de aplicación que podrían entrar en vigor en semanas, el margen de acción se estrecha. Queda por ver si la UE atenderá las llamadas a la pausa. Hasta ahora, solo Suecia ha pedido públicamente tal retraso, aunque voces de la industria sugieren que otros Estados miembros podrían ser discretamente comprensivos.
En segundo plano, los negociadores continúan trabajando para alcanzar un consenso sobre cómo aplicar la Ley, especialmente en sistemas de IA de uso general como los modelos de lenguaje grande. Pero hasta que se finalice una hoja de ruta clara, la brecha entre los responsables políticos y la comunidad innovadora parece estar ampliándose.
A medida que la carta de Schildt gana visibilidad y apoyo, la UE enfrenta una decisión de alto riesgo: seguir adelante con una estructura incompleta o escuchar la advertencia colectiva de las empresas que busca regular para convertirse en líder global.
La reputación de Europa en juego
El momento de esta disputa no es menor. El desarrollo de IA avanza a ritmo vertiginoso a nivel mundial. En regiones donde la regulación ha sido más cautelosa o adaptable, las startups han prosperado, impulsando los avances en IA en diversos sectores, incluyendo fintech.
Si la UE tropieza en este momento—ya sea por exceso de regulación o por una urgencia mal calculada—corre el riesgo de consolidar su papel no como líder, sino como regulador que observa cómo la innovación se traslada a otros lugares. Las llamadas de fundadores, CEOs e inversores pueden reflejar frustración, pero también ofrecen un camino claro: pausar, recalibrar y hacerlo bien.
El futuro de la IA en Europa puede depender de si esa mensaje será escuchado.