El cambio en la tasa de cambio del yen japonés está a punto de ocurrir, las señales de política entre EE. UU. y Japón generan una ola de cierre de posiciones cortas
La coordinación entre la Reserva Federal y el Banco de Japón comienza a hacerse evidente. El 26 de enero, el tipo de cambio del dólar estadounidense frente al yen superó los 154, alcanzando un máximo en años. ¿Qué está impulsando esto? El mercado en general considera que esta rápida apreciación oculta señales positivas de las políticas de ambos países.
Según fuentes del mercado, el 23 de enero, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York llamó proactivamente a las principales instituciones financieras para consultar las cotizaciones del dólar frente al yen. Aunque parezca una llamada habitual, los operadores interpretaron esto como una señal de que EE. UU. está dispuesto a colaborar con Japón en la regulación del mercado de divisas.
Señales políticas y presión sobre los bajistas del yen
La intervención coordinada en el mercado de divisas a nivel internacional es extremadamente rara en la historia financiera mundial. Desde 1985, solo se han registrado seis acciones similares, generalmente en respuesta a crisis financieras en Asia, terremotos en Japón u otros shocks importantes, o en operaciones multimoneda como el Acuerdo de Plaza y el Acuerdo de Louvre.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció el 23 de enero la disolución de la Cámara Baja y la convocatoria de elecciones anticipadas, cuyos resultados se darán a conocer el 8 de febrero. Sus promesas de recortes de impuestos generaron preocupación en los mercados sobre la situación fiscal de Japón, elevando los rendimientos de los bonos a largo plazo a niveles históricos. Esta presión fiscal y la depreciación del yen crean un ciclo vicioso, lo que ha llevado a ambos países a intensificar su coordinación de políticas.
El economista Krishna Guha de Evercore ISI afirmó: «En la situación actual, la participación de EE. UU. en la regulación del mercado de divisas tiene sentido. El objetivo común es evitar una depreciación excesiva del yen y estabilizar las expectativas del mercado de bonos japonés». Además, señaló: «Incluso si EE. UU. no realiza intervenciones sustantivas, estas señales políticas son suficientes para desencadenar cierres rápidos de posiciones cortas en yen».
Intervenciones coordinadas poco comunes en la historia: ¿Cuándo se detendrá la caída del yen?
¿Cuáles son las verdaderas intenciones de la coordinación de políticas entre EE. UU. y Japón? Brent Donnelly, operador senior de divisas en Spectra Markets, opina que la vía más directa sería que el Ministerio de Finanzas de Japón tome medidas de intervención concretas posteriormente. También menciona un escenario de baja probabilidad: que EE. UU., Japón y Corea del Sur lleguen a un acuerdo para estabilizar el tipo de cambio en un contexto de depreciación excesiva del yen y won.
Basándose en estas posibles direcciones políticas, Donnelly predice que la tendencia bajista del dólar frente al yen se irá desarrollando gradualmente. Kiyoshi Inoguchi, estratega senior de Risona Holdings, comparte esta opinión y señala que la tendencia de depreciación del yen ha comenzado a desacelerarse. «El mercado ahora se centrará en la fluctuación del dólar frente al yen en el rango de 150 a 155, que será la zona clave de defensa para las políticas oficiales».
Divergencias en las expectativas y variables clave para el yen
No obstante, no todas las instituciones confían en una recuperación del yen. Los analistas de Goldman Sachs mantienen una postura más cautelosa, señalando: «A menos que el Banco de Japón adopte una postura más hawkish o active medidas de flexibilización cuantitativa para estabilizar las expectativas del mercado de bonos, el yen y el mercado de deuda japonesa seguirán enfrentando presiones de ajuste».
Esta visión refleja la preocupación del mercado por la orientación de la política del Banco de Japón. El futuro del yen dependerá no solo de la intensidad de las intervenciones en el mercado, sino también de la política monetaria que adopte el Banco de Japón. La aparente coordinación entre EE. UU. y Japón es solo superficial; lo que realmente determinará la tendencia del yen a medio plazo será la decisión del Banco de Japón respecto a la inflación, la estabilidad del mercado de bonos y el crecimiento económico.
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El cambio en la tasa de cambio del yen japonés está a punto de ocurrir, las señales de política entre EE. UU. y Japón generan una ola de cierre de posiciones cortas
La coordinación entre la Reserva Federal y el Banco de Japón comienza a hacerse evidente. El 26 de enero, el tipo de cambio del dólar estadounidense frente al yen superó los 154, alcanzando un máximo en años. ¿Qué está impulsando esto? El mercado en general considera que esta rápida apreciación oculta señales positivas de las políticas de ambos países.
Según fuentes del mercado, el 23 de enero, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York llamó proactivamente a las principales instituciones financieras para consultar las cotizaciones del dólar frente al yen. Aunque parezca una llamada habitual, los operadores interpretaron esto como una señal de que EE. UU. está dispuesto a colaborar con Japón en la regulación del mercado de divisas.
Señales políticas y presión sobre los bajistas del yen
La intervención coordinada en el mercado de divisas a nivel internacional es extremadamente rara en la historia financiera mundial. Desde 1985, solo se han registrado seis acciones similares, generalmente en respuesta a crisis financieras en Asia, terremotos en Japón u otros shocks importantes, o en operaciones multimoneda como el Acuerdo de Plaza y el Acuerdo de Louvre.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció el 23 de enero la disolución de la Cámara Baja y la convocatoria de elecciones anticipadas, cuyos resultados se darán a conocer el 8 de febrero. Sus promesas de recortes de impuestos generaron preocupación en los mercados sobre la situación fiscal de Japón, elevando los rendimientos de los bonos a largo plazo a niveles históricos. Esta presión fiscal y la depreciación del yen crean un ciclo vicioso, lo que ha llevado a ambos países a intensificar su coordinación de políticas.
El economista Krishna Guha de Evercore ISI afirmó: «En la situación actual, la participación de EE. UU. en la regulación del mercado de divisas tiene sentido. El objetivo común es evitar una depreciación excesiva del yen y estabilizar las expectativas del mercado de bonos japonés». Además, señaló: «Incluso si EE. UU. no realiza intervenciones sustantivas, estas señales políticas son suficientes para desencadenar cierres rápidos de posiciones cortas en yen».
Intervenciones coordinadas poco comunes en la historia: ¿Cuándo se detendrá la caída del yen?
¿Cuáles son las verdaderas intenciones de la coordinación de políticas entre EE. UU. y Japón? Brent Donnelly, operador senior de divisas en Spectra Markets, opina que la vía más directa sería que el Ministerio de Finanzas de Japón tome medidas de intervención concretas posteriormente. También menciona un escenario de baja probabilidad: que EE. UU., Japón y Corea del Sur lleguen a un acuerdo para estabilizar el tipo de cambio en un contexto de depreciación excesiva del yen y won.
Basándose en estas posibles direcciones políticas, Donnelly predice que la tendencia bajista del dólar frente al yen se irá desarrollando gradualmente. Kiyoshi Inoguchi, estratega senior de Risona Holdings, comparte esta opinión y señala que la tendencia de depreciación del yen ha comenzado a desacelerarse. «El mercado ahora se centrará en la fluctuación del dólar frente al yen en el rango de 150 a 155, que será la zona clave de defensa para las políticas oficiales».
Divergencias en las expectativas y variables clave para el yen
No obstante, no todas las instituciones confían en una recuperación del yen. Los analistas de Goldman Sachs mantienen una postura más cautelosa, señalando: «A menos que el Banco de Japón adopte una postura más hawkish o active medidas de flexibilización cuantitativa para estabilizar las expectativas del mercado de bonos, el yen y el mercado de deuda japonesa seguirán enfrentando presiones de ajuste».
Esta visión refleja la preocupación del mercado por la orientación de la política del Banco de Japón. El futuro del yen dependerá no solo de la intensidad de las intervenciones en el mercado, sino también de la política monetaria que adopte el Banco de Japón. La aparente coordinación entre EE. UU. y Japón es solo superficial; lo que realmente determinará la tendencia del yen a medio plazo será la decisión del Banco de Japón respecto a la inflación, la estabilidad del mercado de bonos y el crecimiento económico.