Tendencia del tipo de cambio del yen japonés 2024-2026: de 155 a 159, ¿seguirá bajando en el futuro?

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El yen japonés ha experimentado una fuerte depreciación en los últimos dos años, con la tasa de cambio que desde principios de 2025 rondaba los 150, ha caído hasta superar la barrera de los 159. Muchos inversores taiwaneses y consumidores que planean viajar a Japón están atentos a la misma pregunta: ¿Seguirá el yen debilitándose? ¿Cómo se pronostica la tendencia del tipo de cambio en 2026? Este artículo, analizando las políticas del banco central, datos económicos y mecanismos del mercado, te ayudará a entender la lógica profunda detrás de la depreciación del yen.

La expansión del diferencial de tasas entre EE. UU. y Japón y las tres causas fundamentales que mantienen al yen bajo presión

Tras una breve recuperación en forma de V en 2025, el yen no ha logrado detener su tendencia a la baja en 2026. El 14 de enero, el tipo de cambio USD/JPY rompió la importante barrera de 159.454, alcanzando un mínimo reciente. Aunque el ministro de Finanzas japonés, Shōzō Shirai, y el funcionario financiero, Masato Kanda, hicieron declaraciones para estabilizar la moneda, la fuerza del mercado sigue siendo fuerte.

El diferencial de tasas entre EE. UU. y Japón es el mecanismo central para explicar la continua depreciación del yen. Aunque el Banco de Japón (BOJ) elevó las tasas en dos ocasiones en 2025 (a 0.5% en enero y a 0.75% en diciembre), las tasas japonesas siguen muy por debajo de las estadounidenses. Esto genera un amplio diferencial de intereses, que lleva a inversores nacionales e internacionales a seguir tomando prestado yenes a bajo costo y a invertir en activos en dólares con mayores rendimientos. Mientras exista este diferencial, la presión para vender yenes no disminuirá.

El nuevo gobierno japonés lanzó en octubre de 2025 un plan de estímulo fiscal masivo para impulsar el crecimiento económico. Sin embargo, existe preocupación en el mercado de que el aumento en la emisión de deuda pública elevará el déficit fiscal y, en consecuencia, el riesgo de primas por riesgo en las tasas a largo plazo. Estas preocupaciones, en lugar de aliviar la demanda por yen, la acentúan aún más.

El tercer factor proviene del lado estadounidense. La economía de EE. UU. se mantiene relativamente sólida, con una inflación persistente. La política de dólar fuerte y las medidas arancelarias del gobierno de Trump han reforzado aún más el índice del dólar. En contraste, el yen, como moneda de bajo rendimiento, se vende con mayor facilidad en momentos de aumento del apetito por el riesgo global. En la primera mitad de 2025, el yen reaccionó brevemente al alza tras las expectativas de subida de tasas del BOJ, pero en la segunda mitad, la fortaleza del dólar dominó la mayor parte del tiempo, elevando rápidamente el USD/JPY de un rango de 140-150 a más de 155-159.

La incapacidad del cambio de política del Banco de Japón para revertir la tendencia del yen

Un punto de inflexión clave en la tendencia del yen ocurrió en 2025. Tras más de una década de política ultraexpansiva, el BOJ finalmente inició un ciclo de subidas de tasas.

El 24 de enero de 2025, el BOJ anunció un aumento en la tasa de referencia de 0.25% a 0.5%, la mayor subida en una sola ocasión desde 2007. La decisión estuvo respaldada por dos factores principales: la inflación subyacente alcanzó el 3.2% y las negociaciones salariales de otoño lograron un aumento del 2.7%. Se esperaba que esta subida pudiera revertir la tendencia de depreciación del yen, y efectivamente, el USD/JPY cayó desde 158 a 140.876 a principios de año.

Pero la recuperación fue breve. Entre enero y octubre, el BOJ mantuvo las tasas sin cambios en seis ocasiones consecutivas, y el yen volvió a debilitarse, con el USD/JPY superando nuevamente los 150. En diciembre, el BOJ elevó las tasas en 0.25 puntos hasta 0.75%, alcanzando el nivel más alto en casi 30 años desde 1995.

El problema radica en que: subir las tasas por sí solo no es suficiente para cambiar los fundamentos. Los análisis de los principales bancos internacionales indican que el impacto psicológico de las subidas de tasas se ha ido disipando y el mercado empieza a centrarse en la cautela del ritmo de incrementos del BOJ. La institución ha declarado claramente que las tasas reales seguirán en niveles bajos y que las condiciones monetarias ultraexpansivas continuarán apoyando la economía. Sin embargo, este tono moderado no logra revertir las expectativas de depreciación a largo plazo del yen.

El 23 de enero de 2026, el BOJ decidió mantener las tasas en 0.75%, y el mercado reaccionó nuevamente debilitando el yen, con el USD/JPY llegando a caer brevemente a 158.61. La barrera psicológica de 160, que en 2024 llevó a varias intervenciones del gobierno japonés en el mercado cambiario, sigue siendo vista como un nivel clave.

Pronóstico del yen en 2026: cuatro factores que decidirán la reversión

El futuro del yen dependerá de cuatro variables clave. La primera es el ritmo de subida de tasas del BOJ. La expectativa general es que para mediados o finales de 2026, las tasas puedan acercarse al 1%. Si el ritmo de incrementos se acelera, esto apoyará al yen.

La segunda es la velocidad a la que se reducirá el diferencial de tasas entre EE. UU. y Japón. Si la Reserva Federal (Fed) recorta tasas rápidamente debido a una desaceleración económica en EE. UU., la reducción del diferencial será favorable para el rebote del yen. Pero si la Fed mantiene una política de recortes gradual o la economía estadounidense se mantiene sólida, el dólar seguirá fuerte y el potencial de recuperación del yen será limitado.

La tercera variable es el sentimiento global de riesgo. Históricamente, el yen ha sido una moneda refugio. Cuando los mercados globales de acciones y otros activos de riesgo sufren caídas significativas, los inversores tienden a comprar yenes para protegerse. Por el contrario, cuando aumenta la aversión al riesgo, las operaciones de arbitraje tienden a seguir presionando a la baja el yen.

La cuarta es la situación de los fundamentos económicos japoneses. Aunque el consumo interno sigue débil y el PIB muestra ocasionalmente contracciones, las medidas de estímulo del gobierno podrían empezar a dar frutos en la segunda mitad del año. Datos económicos mejores darán soporte adicional al BOJ para subir tasas.

¿Qué opinan las instituciones internacionales sobre el yen en 2026?

Las principales instituciones financieras internacionales tienen pronósticos divergentes, pero en general consideran que las señales hawkish del BOJ no serán suficientes para revertir la tendencia bajista.

Junya Tanase, jefe de estrategia de divisas de JP Morgan en Japón, mantiene la previsión más pesimista, estimando que para finales de 2026 el yen podría caer a 164. Señala que los fundamentos del yen están bastante débiles y que, a medida que se asimilan las perspectivas de aumento de tasas en otras economías principales, los efectos de la política restrictiva del BOJ serán limitados.

Por otro lado, Akira Hoshino, director de mercado de Japón en Citibank, afirma: “La debilidad del yen está impulsada por tasas de interés reales negativas”. Enfatiza que actualmente los rendimientos de los bonos japoneses están por debajo de la inflación, creando un entorno de tasas reales negativas. Para revertir la tendencia de depreciación, el BOJ debe abordar primero este problema.

Parisha Saimbi, estratega de divisas de mercados emergentes en BNP Paribas, prevé que el yen podría caer hasta 160 a finales de 2026. Considera que el entorno macro global sigue siendo favorable para el apetito por el riesgo, lo que generalmente apoya operaciones de arbitraje. Teniendo en cuenta la persistencia de la demanda de arbitraje, la cautela del BOJ y una posible postura más hawkish de la Fed de lo esperado, se espera que el USD/JPY se mantenga en niveles altos en el corto plazo.

Cómo afrontar la volatilidad del yen: estrategias prácticas para inversores taiwaneses

Para los taiwaneses que planean viajar a Japón o tienen necesidades de consumo en ese país, el nivel actual del yen no es necesariamente negativo. Una estrategia recomendable es dividir las compras de divisas en varias operaciones pequeñas para dispersar el riesgo y evitar soportar en una sola vez la peor cotización posible. A largo plazo, el yen tenderá a volver a su valor justo, poniendo fin a esta fase de caída continua.

Para los inversores que buscan aprovechar en el mercado de divisas, entender los factores que mueven el yen es fundamental. Los indicadores clave a monitorear incluyen:

  1. Datos de IPC en Japón: Si la inflación continúa subiendo, el BOJ tendrá más motivos para acelerar las subidas de tasas, lo que beneficiará al yen. Si la inflación se desacelera, el BOJ no tendrá urgencia en cambiar su política expansiva.

  2. PIB y PMI de Japón: Datos económicos sólidos indican mayor espacio para que el BOJ retire estímulos, favoreciendo la apreciación del yen. Si la economía se desacelera, el BOJ probablemente mantendrá la política acomodaticia, presionando a la baja al yen.

  3. Declaraciones de los funcionarios del BOJ: Las palabras del gobernador Ueda y otros miembros pueden ser amplificadas por los medios y actuar como catalizadores en la volatilidad del yen en el corto plazo.

  4. Cambios en el entorno internacional: Las expectativas sobre las políticas de la Fed, los datos económicos en EE. UU. y los riesgos geopolíticos influirán en la fortaleza del dólar y, en consecuencia, en el USD/JPY.

Perspectiva a largo plazo del tipo de cambio del yen

Aunque en el corto plazo la expansión del diferencial de tasas y la lentitud en el cambio de política del BOJ dificultan que el yen se fortalezca, a largo plazo el yen tenderá a volver a su valor justo. Japón, como tercera economía mundial, no puede ser ignorado indefinidamente. Cuando los fundamentos económicos mejoren, el BOJ suba tasas y la inflación se mantenga en niveles objetivos, el yen experimentará una reversión.

En el entorno actual de tipos, las decisiones de inversión deben basarse en una comprensión profunda del riesgo. Ya sea para consumo o inversión, es recomendable consultar con expertos y ajustar las decisiones según la situación financiera y la tolerancia al riesgo de cada uno. La evolución futura del yen dependerá de la interacción entre las políticas del banco central, la economía global y el sentimiento del mercado; entender estos factores permitirá aprovechar las oportunidades en medio de la volatilidad.

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