Entrando en 2026, la tendencia del yen sigue afectando los mercados financieros globales. Desde que en fin de año pasado cayó por debajo de los 159, un nivel clave, hasta ahora en febrero aún oscila en niveles altos, los inversores se preguntan: ¿Seguirá cayendo el yen? ¿Qué está impulsando esta “crisis del yen”? Este artículo analizará en profundidad los factores principales que mueven la tendencia del yen y ofrecerá recomendaciones prácticas para los inversores en Taiwán.
¿Por qué el yen continúa depreciándose? Análisis de cinco factores clave
El rendimiento débil del yen en el último año no es casualidad. Al analizar las causas de su tendencia, encontramos al menos cinco factores estructurales que actúan simultáneamente:
Primero, la “mordaza mortal” de la diferencia de tasas de interés entre EE. UU. y Japón
Este es el impulso más directo. Aunque el Banco de Japón inició un ciclo de subida de tasas en 2025, las alzas fueron mucho menores de lo esperado. En diciembre pasado, elevó la tasa al 0.75%, aún muy por debajo del rango del 5.25% al 5.5% de la Reserva Federal. Esta enorme brecha de tasas genera arbitraje: los inversores toman prestado yen a bajo costo y buscan activos en dólares con mayores rendimientos, presionando continuamente a la baja el yen. Mientras exista esa diferencia, el yen difícilmente se fortalecerá.
Segundo, las preocupaciones por la expansión fiscal de Japón
Desde que en octubre de 2025, Sanae Takaichi asumió como primera ministra, se ha continuado con el estilo de “Economía Abe”, lanzando un amplio paquete de estímulo fiscal. Aunque a corto plazo favorece el crecimiento, a largo plazo aumenta la emisión y el déficit fiscal, generando preocupación sobre la sostenibilidad fiscal de Japón. Estas preocupaciones ya están reflejadas en el tipo de cambio, presionando aún más a la baja el yen.
Tercero, un entorno global favorable para el arbitraje por apetito de riesgo
En un contexto de estabilidad económica global y mercados bursátiles fuertes, los inversores prefieren tomar prestado en monedas de bajo interés para hacer arbitraje. Debido a su historia como “moneda refugio de bajo interés”, el yen se convierte en la opción preferida para financiamiento. Mientras el sentimiento de riesgo global no cambie, el yen seguirá siendo vendido.
Cuarto, las debilidades en los fundamentos económicos de Japón
El consumo interno débil, el crecimiento del PIB lento y la inflación importada que eleva los precios, son señales que indican que el Banco de Japón debe ser cauteloso con las subidas de tasas. Incluso si suben, serán incrementos modestos. El banco central claramente no quiere dañar la recuperación económica frágil con una política demasiado restrictiva, dejando una impresión de “banco central poco hawkish”.
Quinto, la fortaleza del índice del dólar
La economía estadounidense se mantiene relativamente sólida, y las políticas del gobierno de Trump, como el fortalecimiento del dólar (por ejemplo, aranceles), junto a la persistente inflación, sugieren que la Fed podría ralentizar el ritmo de recortes de tasas. En este contexto, el dólar sigue atrayendo capital, ejerciendo una presión natural a la baja sobre el yen.
Momento clave del cambio en la política del Banco de Japón
Para entender la situación actual del yen, hay que revisar los cambios importantes en la política del Banco de Japón:
El giro histórico de marzo de 2024
El BOJ terminó con años de política de tasas negativas, elevando la tasa de interés de -0.1% a 0-0.1%. Es la primera subida desde 2007, tras 17 años, marcando el fin de una era. Sin embargo, la reacción del mercado fue inesperada: en lugar de apreciarse, el yen siguió depreciándose debido a la ampliación de la brecha de tasas con EE. UU., evidenciando que subir tasas por sí solo no puede revertir la tendencia a largo plazo del yen.
El impacto sorpresivo de julio de 2024
El banco anunció una subida de 15 puntos base a 0.25%, superando las expectativas del mercado de 10 puntos. Aunque en los primeros días el yen subió un 4%, se desencadenó una gran liquidación de posiciones de arbitraje en yen, causando una fuerte turbulencia en los mercados financieros globales. El índice Nikkei cayó un 12.4% el 5 de agosto, en lo que se llamó “Lunes negro”. Este evento mostró que la fuerza del yen para apreciarse es limitada y que, al activar liquidaciones, puede generar volatilidad.
El ajuste importante de enero de 2025
El BOJ elevó la tasa de 0.25% a 0.5%, la mayor subida en una sola ocasión desde 2007. La decisión fue respaldada por un IPC interanual del 3.2% en marzo y un aumento salarial del 2.7%. Aunque la medida fue clara, la realidad mostró que una sola subida no basta para revertir la tendencia del yen: el dólar/yen cayó de cerca de 158 a 150 en la misma semana, llegando a un mínimo de 140.876 en abril.
El estancamiento de septiembre a noviembre de 2025
El banco mantuvo las tasas en 0.5% durante meses, y el yen siguió debilitándose, con el dólar/yen superando los 150 otra vez, reflejando la falta de confianza en futuras acciones del banco central.
La segunda subida en diciembre de 2025
El BOJ aumentó las tasas en 0.25 puntos a 0.75%, el nivel más alto en casi 30 años desde 1995. La señal fue que, si la economía y la inflación siguen en línea con las expectativas, continuará subiendo tasas gradualmente. Sin embargo, la reacción del mercado fue fría y el yen no se fortaleció, sino que empezó a caer nuevamente.
Divergencias en las predicciones: ¿aún hay espacio para que el yen caiga más?
El 23 de enero de 2026, el BOJ decidió mantener las tasas en 0.75%. La señal fue poco hawkish, y los principales bancos de inversión consideran que esa política no será suficiente para revertir la debilidad del yen. A continuación, las predicciones de tres grandes bancos:
Citi: diagnóstico de “tasas reales negativas”
Hiroshi Hoshino, jefe de mercado de Citi Japón, señala que la causa principal de la debilidad del yen es que las tasas reales están en negativo. Cuando las tasas nominales están por debajo de la inflación, el poder adquisitivo real disminuye, incentivando la venta de yen. Citi opina que, salvo que el banco central logre subir las tasas nominales para eliminar las tasas reales negativas, el yen seguirá débil.
JPMorgan, la predicción más pesimista
Junya Tanase, estratega de divisas de JPMorgan Japón, prevé que el dólar/yen alcance los 164 a finales de 2026. Considera que los fundamentos del yen siguen frágiles y que, tras un año nuevo, no habrá mejoras sustanciales. Con la subida de tasas en otras economías, el efecto de la política restrictiva del BOJ será limitado, e incluso puede volverse más desfavorable para el yen.
BNP Paribas: escenario de consolidación en niveles altos
Parisha Saimbi, estratega de divisas emergentes de BNP Paribas, espera que el yen se mantenga en torno a 160 para fines de 2026. Cree que el entorno macro global seguirá favoreciendo el apetito por el riesgo, sosteniendo las operaciones de arbitraje. La persistencia de la demanda de arbitraje, la cautela de los bancos centrales y una postura más hawkish de la Fed podrían mantener el dólar/yen en niveles elevados.
Aunque las predicciones difieren, coinciden en que en el corto plazo el yen seguirá enfrentando presiones a la baja.
Cuatro indicadores clave para monitorear la tendencia del yen
Para los inversores que quieran anticipar la dirección futura del yen, estos cuatro indicadores son esenciales:
1. Índice de precios al consumidor (IPC)
La inflación afecta directamente la política del banco central. Japón aún tiene una inflación baja en comparación con otros países. Si la inflación sube, el banco tendrá más justificación para subir tasas, lo que favorece al yen; si la inflación baja, la urgencia de subir tasas disminuye, presionando a la baja al yen.
2. Datos de crecimiento económico (PIB y PMI)
El crecimiento del PIB y el índice de gestores de compras reflejan la salud económica. Datos sólidos permiten al banco subir tasas, beneficiando al yen. Si la economía se desacelera, el banco tenderá a mantener una política flexible, perjudicando al yen. Japón mantiene un crecimiento relativamente estable, pero con riesgos a la baja.
3. Política del banco central y declaraciones del gobernador
Cada declaración de Kazuo Ueda puede mover el mercado. Su tono respecto a futuras subidas, evaluación de la economía, serán detonantes en el corto plazo. Actualmente, hay incertidumbre sobre si acelerará las subidas.
4. Situación del mercado internacional y apetito de riesgo
Las decisiones de la Fed, el comportamiento de los mercados globales y eventos geopolíticos influyen en el yen. Cuando aumenta el riesgo global, se activan operaciones de arbitraje y el yen se vende; cuando el riesgo disminuye, su carácter refugio vuelve a ser relevante. Por ejemplo, en momentos de escalada de conflictos, el yen puede subir en el corto plazo.
Cómo deben actuar los inversores
Frente a la complejidad de la tendencia del yen, los inversores en Taiwán pueden considerar las siguientes estrategias:
Para quienes tienen necesidades de consumo
Si planean viajar, comprar o estudiar en Japón, lo recomendable es hacer compras en varias etapas. Aunque el yen puede seguir debilitándose en el corto plazo, no es necesario esperar el mínimo perfecto. Comprar en cuotas promedia el costo y puede aprovechar posibles rebotes.
Inversores en divisas
Para aprovechar la tendencia del yen, deben monitorear los cuatro indicadores. Cuando la inflación sube, el banco central adopta postura hawkish, o el apetito de riesgo global disminuye, el yen puede rebotar. Pero siempre con gestión de riesgos, ya que las liquidaciones de posiciones pueden generar volatilidad.
Inversores conservadores
Lo más prudente es esperar. La tendencia del yen sigue siendo incierta y puede fluctuar en los próximos meses. Mejor esperar señales claras de política o datos económicos antes de actuar.
Conclusión: ¿Cuándo terminará la caída del yen?
Aunque en el corto plazo la diferencia de tasas entre EE. UU. y Japón y la lentitud en el giro de la política del BOJ limitan la recuperación del yen, a largo plazo se espera que el yen vuelva a niveles razonables, poniendo fin a su prolongada depreciación. Esto dependerá de que se cumplan simultáneamente tres condiciones: aceleración en las subidas del BOJ, una economía estadounidense que desacelere y la Fed reduzca tasas, y un cambio en el apetito global por riesgo.
Actualmente, estas condiciones aún no se cumplen, por lo que el yen sigue en lucha. Pero los inversores no deben abandonar su atención: cada reunión del banco central, cada dato económico, puede cambiar el escenario. Es recomendable que los interesados consideren su situación financiera y tolerancia al riesgo, y elaboren un plan de inversión bajo asesoramiento profesional.
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Tendencia del yen japonés 2026: ¿Desde que cayó por debajo de 159 hasta cuándo se invertirá?
Entrando en 2026, la tendencia del yen sigue afectando los mercados financieros globales. Desde que en fin de año pasado cayó por debajo de los 159, un nivel clave, hasta ahora en febrero aún oscila en niveles altos, los inversores se preguntan: ¿Seguirá cayendo el yen? ¿Qué está impulsando esta “crisis del yen”? Este artículo analizará en profundidad los factores principales que mueven la tendencia del yen y ofrecerá recomendaciones prácticas para los inversores en Taiwán.
¿Por qué el yen continúa depreciándose? Análisis de cinco factores clave
El rendimiento débil del yen en el último año no es casualidad. Al analizar las causas de su tendencia, encontramos al menos cinco factores estructurales que actúan simultáneamente:
Primero, la “mordaza mortal” de la diferencia de tasas de interés entre EE. UU. y Japón
Este es el impulso más directo. Aunque el Banco de Japón inició un ciclo de subida de tasas en 2025, las alzas fueron mucho menores de lo esperado. En diciembre pasado, elevó la tasa al 0.75%, aún muy por debajo del rango del 5.25% al 5.5% de la Reserva Federal. Esta enorme brecha de tasas genera arbitraje: los inversores toman prestado yen a bajo costo y buscan activos en dólares con mayores rendimientos, presionando continuamente a la baja el yen. Mientras exista esa diferencia, el yen difícilmente se fortalecerá.
Segundo, las preocupaciones por la expansión fiscal de Japón
Desde que en octubre de 2025, Sanae Takaichi asumió como primera ministra, se ha continuado con el estilo de “Economía Abe”, lanzando un amplio paquete de estímulo fiscal. Aunque a corto plazo favorece el crecimiento, a largo plazo aumenta la emisión y el déficit fiscal, generando preocupación sobre la sostenibilidad fiscal de Japón. Estas preocupaciones ya están reflejadas en el tipo de cambio, presionando aún más a la baja el yen.
Tercero, un entorno global favorable para el arbitraje por apetito de riesgo
En un contexto de estabilidad económica global y mercados bursátiles fuertes, los inversores prefieren tomar prestado en monedas de bajo interés para hacer arbitraje. Debido a su historia como “moneda refugio de bajo interés”, el yen se convierte en la opción preferida para financiamiento. Mientras el sentimiento de riesgo global no cambie, el yen seguirá siendo vendido.
Cuarto, las debilidades en los fundamentos económicos de Japón
El consumo interno débil, el crecimiento del PIB lento y la inflación importada que eleva los precios, son señales que indican que el Banco de Japón debe ser cauteloso con las subidas de tasas. Incluso si suben, serán incrementos modestos. El banco central claramente no quiere dañar la recuperación económica frágil con una política demasiado restrictiva, dejando una impresión de “banco central poco hawkish”.
Quinto, la fortaleza del índice del dólar
La economía estadounidense se mantiene relativamente sólida, y las políticas del gobierno de Trump, como el fortalecimiento del dólar (por ejemplo, aranceles), junto a la persistente inflación, sugieren que la Fed podría ralentizar el ritmo de recortes de tasas. En este contexto, el dólar sigue atrayendo capital, ejerciendo una presión natural a la baja sobre el yen.
Momento clave del cambio en la política del Banco de Japón
Para entender la situación actual del yen, hay que revisar los cambios importantes en la política del Banco de Japón:
El giro histórico de marzo de 2024
El BOJ terminó con años de política de tasas negativas, elevando la tasa de interés de -0.1% a 0-0.1%. Es la primera subida desde 2007, tras 17 años, marcando el fin de una era. Sin embargo, la reacción del mercado fue inesperada: en lugar de apreciarse, el yen siguió depreciándose debido a la ampliación de la brecha de tasas con EE. UU., evidenciando que subir tasas por sí solo no puede revertir la tendencia a largo plazo del yen.
El impacto sorpresivo de julio de 2024
El banco anunció una subida de 15 puntos base a 0.25%, superando las expectativas del mercado de 10 puntos. Aunque en los primeros días el yen subió un 4%, se desencadenó una gran liquidación de posiciones de arbitraje en yen, causando una fuerte turbulencia en los mercados financieros globales. El índice Nikkei cayó un 12.4% el 5 de agosto, en lo que se llamó “Lunes negro”. Este evento mostró que la fuerza del yen para apreciarse es limitada y que, al activar liquidaciones, puede generar volatilidad.
El ajuste importante de enero de 2025
El BOJ elevó la tasa de 0.25% a 0.5%, la mayor subida en una sola ocasión desde 2007. La decisión fue respaldada por un IPC interanual del 3.2% en marzo y un aumento salarial del 2.7%. Aunque la medida fue clara, la realidad mostró que una sola subida no basta para revertir la tendencia del yen: el dólar/yen cayó de cerca de 158 a 150 en la misma semana, llegando a un mínimo de 140.876 en abril.
El estancamiento de septiembre a noviembre de 2025
El banco mantuvo las tasas en 0.5% durante meses, y el yen siguió debilitándose, con el dólar/yen superando los 150 otra vez, reflejando la falta de confianza en futuras acciones del banco central.
La segunda subida en diciembre de 2025
El BOJ aumentó las tasas en 0.25 puntos a 0.75%, el nivel más alto en casi 30 años desde 1995. La señal fue que, si la economía y la inflación siguen en línea con las expectativas, continuará subiendo tasas gradualmente. Sin embargo, la reacción del mercado fue fría y el yen no se fortaleció, sino que empezó a caer nuevamente.
Divergencias en las predicciones: ¿aún hay espacio para que el yen caiga más?
El 23 de enero de 2026, el BOJ decidió mantener las tasas en 0.75%. La señal fue poco hawkish, y los principales bancos de inversión consideran que esa política no será suficiente para revertir la debilidad del yen. A continuación, las predicciones de tres grandes bancos:
Citi: diagnóstico de “tasas reales negativas”
Hiroshi Hoshino, jefe de mercado de Citi Japón, señala que la causa principal de la debilidad del yen es que las tasas reales están en negativo. Cuando las tasas nominales están por debajo de la inflación, el poder adquisitivo real disminuye, incentivando la venta de yen. Citi opina que, salvo que el banco central logre subir las tasas nominales para eliminar las tasas reales negativas, el yen seguirá débil.
JPMorgan, la predicción más pesimista
Junya Tanase, estratega de divisas de JPMorgan Japón, prevé que el dólar/yen alcance los 164 a finales de 2026. Considera que los fundamentos del yen siguen frágiles y que, tras un año nuevo, no habrá mejoras sustanciales. Con la subida de tasas en otras economías, el efecto de la política restrictiva del BOJ será limitado, e incluso puede volverse más desfavorable para el yen.
BNP Paribas: escenario de consolidación en niveles altos
Parisha Saimbi, estratega de divisas emergentes de BNP Paribas, espera que el yen se mantenga en torno a 160 para fines de 2026. Cree que el entorno macro global seguirá favoreciendo el apetito por el riesgo, sosteniendo las operaciones de arbitraje. La persistencia de la demanda de arbitraje, la cautela de los bancos centrales y una postura más hawkish de la Fed podrían mantener el dólar/yen en niveles elevados.
Aunque las predicciones difieren, coinciden en que en el corto plazo el yen seguirá enfrentando presiones a la baja.
Cuatro indicadores clave para monitorear la tendencia del yen
Para los inversores que quieran anticipar la dirección futura del yen, estos cuatro indicadores son esenciales:
1. Índice de precios al consumidor (IPC)
La inflación afecta directamente la política del banco central. Japón aún tiene una inflación baja en comparación con otros países. Si la inflación sube, el banco tendrá más justificación para subir tasas, lo que favorece al yen; si la inflación baja, la urgencia de subir tasas disminuye, presionando a la baja al yen.
2. Datos de crecimiento económico (PIB y PMI)
El crecimiento del PIB y el índice de gestores de compras reflejan la salud económica. Datos sólidos permiten al banco subir tasas, beneficiando al yen. Si la economía se desacelera, el banco tenderá a mantener una política flexible, perjudicando al yen. Japón mantiene un crecimiento relativamente estable, pero con riesgos a la baja.
3. Política del banco central y declaraciones del gobernador
Cada declaración de Kazuo Ueda puede mover el mercado. Su tono respecto a futuras subidas, evaluación de la economía, serán detonantes en el corto plazo. Actualmente, hay incertidumbre sobre si acelerará las subidas.
4. Situación del mercado internacional y apetito de riesgo
Las decisiones de la Fed, el comportamiento de los mercados globales y eventos geopolíticos influyen en el yen. Cuando aumenta el riesgo global, se activan operaciones de arbitraje y el yen se vende; cuando el riesgo disminuye, su carácter refugio vuelve a ser relevante. Por ejemplo, en momentos de escalada de conflictos, el yen puede subir en el corto plazo.
Cómo deben actuar los inversores
Frente a la complejidad de la tendencia del yen, los inversores en Taiwán pueden considerar las siguientes estrategias:
Para quienes tienen necesidades de consumo
Si planean viajar, comprar o estudiar en Japón, lo recomendable es hacer compras en varias etapas. Aunque el yen puede seguir debilitándose en el corto plazo, no es necesario esperar el mínimo perfecto. Comprar en cuotas promedia el costo y puede aprovechar posibles rebotes.
Inversores en divisas
Para aprovechar la tendencia del yen, deben monitorear los cuatro indicadores. Cuando la inflación sube, el banco central adopta postura hawkish, o el apetito de riesgo global disminuye, el yen puede rebotar. Pero siempre con gestión de riesgos, ya que las liquidaciones de posiciones pueden generar volatilidad.
Inversores conservadores
Lo más prudente es esperar. La tendencia del yen sigue siendo incierta y puede fluctuar en los próximos meses. Mejor esperar señales claras de política o datos económicos antes de actuar.
Conclusión: ¿Cuándo terminará la caída del yen?
Aunque en el corto plazo la diferencia de tasas entre EE. UU. y Japón y la lentitud en el giro de la política del BOJ limitan la recuperación del yen, a largo plazo se espera que el yen vuelva a niveles razonables, poniendo fin a su prolongada depreciación. Esto dependerá de que se cumplan simultáneamente tres condiciones: aceleración en las subidas del BOJ, una economía estadounidense que desacelere y la Fed reduzca tasas, y un cambio en el apetito global por riesgo.
Actualmente, estas condiciones aún no se cumplen, por lo que el yen sigue en lucha. Pero los inversores no deben abandonar su atención: cada reunión del banco central, cada dato económico, puede cambiar el escenario. Es recomendable que los interesados consideren su situación financiera y tolerancia al riesgo, y elaboren un plan de inversión bajo asesoramiento profesional.