El foco de los mercados de capital globales ya está centrado en un tema clave: cómo las acciones relacionadas con IA están transformando todo el ecosistema industrial. Según los datos más recientes de Gartner, se espera que el gasto mundial en IA alcance los 2.53 billones de dólares en 2026, y en 2027 este número aumentará a 3.33 billones de dólares. Para los inversores, las acciones de IA dejan de ser solo un tema de especulación a corto plazo y se convierten en una profunda transformación industrial.
¿Por qué 2026 es un punto de inflexión para las acciones de IA?
En los últimos años, la industria de IA ha pasado de la validación conceptual a la comercialización, pero 2026 será realmente la prueba de si la IA puede crear valor real.
El crecimiento estructural se vuelve más claro. La tecnología de IA ha evolucionado a la fase IA 2.0, y el foco del mercado ya no está solo en la especulación de conceptos, sino en aplicaciones concretas y en la competencia por relación calidad-precio. La pregunta ya no es “¿puede usarse la IA?”, sino “¿quién puede comercializarla de manera más eficiente?”. Ya sea en herramientas empresariales, automatización de producción o sistemas de apoyo a decisiones, estas tecnologías están acelerando su transición de laboratorio a línea de producción.
El consenso de fondos institucionales y capital extranjero es claro. Según UBS, la acumulación de activos de IA en China por parte de fondos extranjeros alcanzó un nuevo máximo en 2023, y la recuperación del sector de IA en EE. UU. impulsó la tendencia general de las acciones tecnológicas en Asia. Empresas como TSMC, NVIDIA y otras en ADR y acciones de peso han mostrado un rendimiento fuerte a principios de año, reflejando una visión optimista a largo plazo sobre la infraestructura de IA por parte de grandes instituciones.
La tendencia a largo plazo sigue siendo clara. McKinsey estima que para 2030, la IA aportará 15 billones de dólares en valor económico al PIB mundial, una escala comparable a la revolución de Internet en su impacto en la estructura económica. Esto significa que el período entre 2026 y 2030 será la etapa más explosiva para las acciones relacionadas con IA.
Tres cambios clave en la lógica de inversión en acciones de IA
Para entender las oportunidades en 2026, es fundamental comprender tres cambios clave que están ocurriendo en la industria.
Cambio 1: del “entrenamiento” a la “inferencia” y el desplazamiento del poder computacional
En los últimos cinco años, las grandes tecnológicas han invertido billones de dólares en comprar GPU para entrenar modelos de lenguaje cada vez más grandes y sistemas multimodales. Pero esta fase está llegando a su fin rápidamente. En 2026, el foco de la industria se desplazará claramente hacia la “inferencia”: hacer que los modelos entrenados respondan en escenarios reales, generen contenido y procesen datos comerciales.
¿Qué significa esto? El cálculo ya no se realiza solo en grandes centros de datos en la nube, sino que se está descentralizando hacia los dispositivos finales. Las empresas se dan cuenta de que cargar toda la inferencia en la nube es costoso, con alta latencia y riesgos de privacidad. La computación en el borde y la inferencia local se vuelven imprescindibles.
Esto trae dos oportunidades de inversión:
Primero, la limitación de costos de las GPU genéricas impulsa la tendencia hacia ASICs personalizados. Cuando todas las empresas empiezan a comprar GPU para inferencia, los costos y el consumo energético se vuelven un problema. Los chips ASIC diseñados a medida para cargas específicas se vuelven la opción principal — una oportunidad para empresas como Broadcom, Marvell, y en Taiwán, empresas como Global Unichip y Creative.
Segundo, la popularización de PCs y teléfonos con IA se acelera. Los dispositivos inteligentes necesitan NPU (unidades de procesamiento neuronal) integradas para inferencia local. Chips de alta gama de Qualcomm y MediaTek están siendo los beneficiados directos de esta tendencia.
Cambio 2: de la energía y disipación de calor a protagonistas
Este quizás sea el cambio más fácil de pasar por alto en 2026, pero con mayor potencial de retorno.
Los servidores de IA consumen mucho más que los tradicionales, con potencias que superan los 1,000 vatios por unidad, y algunos aceleradores alcanzan los 600 vatios o más. A medida que los modelos crecen en tamaño, los centros de datos enfrentan problemas de “calor imposible de disipar” y “falta de energía”. No basta con agregar más aire acondicionado; se requiere una actualización sistémica en la red eléctrica, en la planificación energética y en las tecnologías de enfriamiento.
La refrigeración líquida se vuelve estándar. Los sistemas de enfriamiento por aire tradicionales no pueden manejar el calor extremo generado por chips de alto consumo. La refrigeración inmersiva y líquida se están convirtiendo en la opción inevitable para despliegues masivos, beneficiando a empresas como Delta Electronics, Chih Hsin y otros líderes en soluciones de disipación en Taiwán.
La energía limpia y la actualización de la red eléctrica se vuelven necesidades a largo plazo. La demanda de energía en los centros de datos sigue creciendo, y las fuentes de energía limpia — nuclear, renovables — adquieren mayor valor estratégico. Esto explica por qué empresas como Constellation Energy, la mayor operadora nuclear en EE. UU., muestran un rendimiento fuerte en 2026: están apostando por la infraestructura energética en la era de IA.
Cambio 3: la IA debe crear valor real en los negocios
2026 será el año en que las aplicaciones de IA sean sometidas a una evaluación rigurosa por parte del mercado. Los inversores y las empresas ya no comprarán solo por “hemos implementado funciones de IA”, sino que exigirán resultados concretos: ¿la IA ayuda a los clientes a ahorrar dinero o a ganar más?
Este cambio significa que muchas empresas de software que en la fase inicial de IA fueron muy populares enfrentan una dura realidad. Los servicios que solo usan APIs de OpenAI o modelos genéricos perderán competitividad rápidamente. Las empresas que sobrevivan tendrán que tener una ventaja difícil de copiar: el control de datos propios y de alta calidad en nichos específicos.
Por ejemplo, una compañía de IA en imágenes médicas con millones de radiografías validadas, o una firma legal con décadas de datos de casos, tendrá una ventaja competitiva insuperable. En cambio, las herramientas genéricas de IA enfrentan una competencia cada vez más feroz y presión en precios.
Tres niveles de inversión en acciones de IA en Taiwán
En esta ola global de IA, Taiwán ha pasado de ser solo un fabricante por contrato a convertirse en un jugador clave en infraestructura de IA. Entender las oportunidades de inversión en acciones taiwanesas requiere comprender su posición en toda la cadena de valor de IA.
Primer nivel: proceso y chips — la base insustituible
TSMC (2330) es el pilar absoluto. Sin importar qué empresa de chips de IA triunfe, todos los chips de alto rendimiento deben fabricarse en procesos avanzados y empaquetados en tecnologías como CoWoS. La tecnología de proceso de 2nm y el empaquetado avanzado son estándares insustituibles.
El valor diferencial de TSMC radica en que no solo fabrica, sino que es la infraestructura del ecosistema de IA. Chips como el H100 y H200 de NVIDIA, o los de AMD, Qualcomm y Apple, dependen de su tecnología. Esto le da a TSMC un poder de fijación de precios estable y estructural, similar a un “proveedor de energía” en la era de IA.
Invertir en TSMC es simple: mientras la demanda global de IA no disminuya, la compañía tendrá beneficios estables y su precio será relativamente moderado. Aunque su ritmo de crecimiento no es tan agresivo como el de las empresas de menor nivel, funciona como un “ancla” en la cartera.
Segundo nivel: integración de sistemas — de componentes a soluciones completas
Quanta (2382) y Foxconn (2317) representan este nivel. A medida que la industria de IA evoluciona desde chips individuales a soluciones completas, incluyendo servidores, dispositivos y centros de datos, la diferencia la marcan la integración, la calidad de producción y la gestión de entregas.
Quanta, con su marca Quanta Cloud Technology (QCT), se especializa en servidores y soluciones en la nube, y ha logrado entrar en la cadena de suministro de grandes empresas tecnológicas en EE. UU., incluyendo NVIDIA y gigantes de la nube. No solo es un OEM, sino un integrador de infraestructura de IA.
El rendimiento de estas empresas está muy ligado a los ciclos de inversión en la nube y en centros de datos. Cuando la inversión crece, su rentabilidad también; cuando se contrae, su valor puede caer rápidamente. Es importante monitorear la macroeconomía y las tendencias de gasto en infraestructura.
Tercer nivel: disipación de calor y energía — los sectores subestimados
Shuanghong (3324) y Chih Hsin (3017) controlan oportunidades clave en disipación térmica y gestión de energía. Con el aumento del consumo de servidores de IA, la refrigeración líquida y la gestión térmica se vuelven imprescindibles.
Shuanghong, con su tecnología en módulos de enfriamiento líquido, se posiciona en la cadena de suministro global de servidores de IA. La demanda de chips de aceleración con alto consumo impulsa sus beneficios.
Delta Electronics (2308) es un actor importante en gestión de energía y enfriamiento para centros de datos, ofreciendo soluciones eficientes y confiables.
MediaTek (2454) tiene oportunidades en chips para edge AI. Su serie Dimensity integra unidades de procesamiento AI mejoradas, y colabora con NVIDIA en soluciones automotrices y edge, beneficiándose del crecimiento en IA en dispositivos móviles, automóviles y edge computing.
La posición dominante de EE. UU. en IA a nivel mundial
Si las empresas taiwanesas son la “fábrica” de infraestructura, las estadounidenses controlan el “cerebro y los vasos sanguíneos” del ecosistema de IA.
NVIDIA (NVDA) sigue siendo el líder indiscutible en computación de IA. Sus GPU y la plataforma CUDA son estándar en entrenamiento y ejecución de grandes modelos de lenguaje. Pero su rol evoluciona de “proveedor exclusivo” a “arquitecto del ecosistema”.
AMD está emergiendo como un fuerte competidor de NVIDIA. Sus aceleradores Instinct MI300 y la arquitectura CDNA 3 ofrecen una segunda fuente para grandes proveedores de servicios en la nube, rompiendo el monopolio de NVIDIA en chips de IA.
Microsoft (MSFT) domina en el ecosistema empresarial de IA. Con su colaboración exclusiva con OpenAI, la integración de Azure AI y Copilot en productos para más de mil millones de usuarios crea un “monopolio en la capa de aplicaciones”, que puede generar valor a largo plazo.
Broadcom (AVGO) y Marvell (MRVL) son beneficiarios clave en ASICs personalizados. La tendencia hacia chips específicos para cargas particulares, ante los límites de GPU genéricas en costo y consumo, favorece a estas empresas en el diseño de chips especializados.
Arista Networks (ANET) lidera en infraestructura de red para IA. A medida que los clústeres crecen, la velocidad y latencia de la red se vuelven críticas. Arista, con sus soluciones Ethernet y InfiniBand, se posiciona para liderar en centros de datos de IA.
Constellation Energy representa una tendencia subestimada: la necesidad de energía estable, limpia y económica para centros de datos de IA. Su gran cartera nuclear le permite ofrecer energía ininterrumpida, una ventaja estratégica en la era de IA.
Viabilidad de inversión a largo plazo en acciones de IA
Muchos inversores preguntan: si las acciones de IA están tan en auge, ¿vale la pena mantenerlas a largo plazo?
La historia ofrece lecciones. La empresa de infraestructura por excelencia en la era de Internet fue Cisco. En 2000, su acción alcanzó los 82 dólares, con una valoración de 6000 mil millones de dólares, pero tras la burbuja cayó más del 90%, llegando a 8.12 dólares. Aunque en las dos décadas posteriores Cisco ha mantenido una buena gestión, su valor no ha vuelto a los máximos históricos.
La lección clave es que las empresas de infraestructura, aunque sean sólidas, pueden ser más adecuadas para una “estrategia de fases” que para una “inversión eterna”. La alta demanda inicial por infraestructura y capacidad de cálculo favorece a los proveedores en la parte superior de la cadena, con crecimiento rápido y valoraciones elevadas. Pero esa fase no dura para siempre; cuando la industria madura, la sobreoferta y la competencia en precios erosionan los márgenes.
Las empresas de aplicaciones, como Microsoft o Alphabet, tienen modelos más sostenibles, pero también enfrentan ciclos de mercado. Los picos de mercado suelen ser seguidos por caídas significativas, y puede pasar mucho tiempo para volver a los máximos previos.
Por ello, para la mayoría de los inversores, una estrategia más práctica es adoptar una inversión por fases, monitoreando indicadores como:
¿Se desacelera el avance tecnológico de IA?
¿Se evidencian dificultades en monetización o en la generación de beneficios?
¿Se reducen las tasas de crecimiento de ganancias de las empresas?
¿Las valoraciones se alejan de los fundamentos y muestran burbujas?
Solo si estos aspectos se mantienen, la inversión en acciones de IA seguirá siendo válida.
Estrategias y herramientas para invertir en acciones de IA en 2026
Además de comprar acciones individuales, existen varias formas eficientes de participar en el crecimiento de IA.
Tipo de inversión
Acciones
Fondos de gestión activa
ETF
Gestión
Selección activa
Gestión activa por fondos
Seguimiento pasivo de índices
Riesgo
Concentrado
Diversificado
Diversificado
Costos de transacción
Bajo
Medio
Bajo
Comisiones
Sin comisiones
Comisiones medias
Comisiones bajas
Plataformas
Corredoras
Plataformas de fondos
Corredoras
Ventajas
Flexibilidad y rapidez
Cartera seleccionada y equilibrada
Bajo costo y transparencia
Desventajas
Riesgo concentrado
Costos adicionales
Riesgo de primas o descuentos en ETF
Para inversores con menor tolerancia al riesgo, los ETF como el Taiwan Stock Exchange Global AI ETF (00851) o el Yuanta Global AI ETF (00762) permiten participar en el crecimiento de IA mediante inversión periódica, diversificando y reduciendo riesgos específicos.
Para inversores con experiencia, una estrategia en forma de pirámide puede ser adecuada: en la base, empresas de infraestructura como TSMC y NVIDIA; en el medio, empresas de crecimiento como Quanta, AMD y Microsoft; en la cima, oportunidades en sectores de frontera como edge AI y enfriamiento líquido, con menor peso.
La inversión periódica (dollar-cost averaging) ayuda a mitigar la volatilidad y evita comprar en picos altos.
Panorama de riesgos en las acciones de IA en 2026
Aunque el panorama es optimista, los inversores deben ser conscientes de los riesgos:
Alta incertidumbre sectorial: La tecnología avanza rápidamente, y las predicciones pueden fallar. La percepción del mercado puede retrasarse, generando movimientos de pánico o euforia.
Burbuja de valoración: Muchas acciones de IA ya tienen valoraciones elevadas, desconectadas de beneficios reales. Una corrección puede ser severa.
Regulación y políticas: Los gobiernos están fortaleciendo regulaciones sobre IA, privacidad y ética, lo que puede limitar ciertos modelos de negocio.
Competencia y presión en márgenes: La entrada masiva de empresas y capital puede reducir la rentabilidad en algunos segmentos.
Factores macroeconómicos: Cambios en tasas de interés, crisis geopolíticas o recesiones globales pueden afectar la inversión en tecnología.
Perspectivas y recomendaciones para invertir en IA 2026-2030
De 2026 a 2030, la inversión en acciones de IA tendrá un perfil de “alto potencial a largo plazo, con volatilidad a corto plazo”. Se recomienda:
En el corto plazo (2026), mantener cautela ante volatilidades macro y regulatorias.
En el mediano plazo (2026-2028), esperar una aceleración en la adopción empresarial y en aplicaciones comerciales, con empresas con beneficios claros liderando.
En el largo plazo (2028+), la IA se integrará en sectores como salud, finanzas, manufactura, transporte y retail, impulsando un crecimiento sostenido del valor agregado y del PIB global.
Propuesta de asignación:
Infraestructura básica: TSMC, NVIDIA (40-50%) para aprovechar la demanda estructural.
Crecimiento: Quanta, AMD, Microsoft (30-40%) para capturar beneficios de la innovación.
Oportunidades específicas: Edge AI, enfriamiento líquido, energía limpia (10-20%) para nichos de alto potencial.
Estrategia de inversión periódica: para reducir riesgos de volatilidad.
Revisión periódica: ajustar según resultados, tendencias y valoraciones.
En conclusión, las acciones relacionadas con IA en 2026 ofrecen oportunidades reales, pero también riesgos. La clave del éxito radica en equilibrar oportunidades y peligros, adaptándose a los cambios del mercado con disciplina y análisis racional. La era de la IA transformará profundamente la sociedad, y la forma de beneficiarse de ella dependerá de una inversión inteligente y prudente.
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Mapa de inversión en acciones de concepto de IA en 2026: Guía completa de despliegue desde infraestructura hasta aplicación práctica
El foco de los mercados de capital globales ya está centrado en un tema clave: cómo las acciones relacionadas con IA están transformando todo el ecosistema industrial. Según los datos más recientes de Gartner, se espera que el gasto mundial en IA alcance los 2.53 billones de dólares en 2026, y en 2027 este número aumentará a 3.33 billones de dólares. Para los inversores, las acciones de IA dejan de ser solo un tema de especulación a corto plazo y se convierten en una profunda transformación industrial.
¿Por qué 2026 es un punto de inflexión para las acciones de IA?
En los últimos años, la industria de IA ha pasado de la validación conceptual a la comercialización, pero 2026 será realmente la prueba de si la IA puede crear valor real.
El crecimiento estructural se vuelve más claro. La tecnología de IA ha evolucionado a la fase IA 2.0, y el foco del mercado ya no está solo en la especulación de conceptos, sino en aplicaciones concretas y en la competencia por relación calidad-precio. La pregunta ya no es “¿puede usarse la IA?”, sino “¿quién puede comercializarla de manera más eficiente?”. Ya sea en herramientas empresariales, automatización de producción o sistemas de apoyo a decisiones, estas tecnologías están acelerando su transición de laboratorio a línea de producción.
El consenso de fondos institucionales y capital extranjero es claro. Según UBS, la acumulación de activos de IA en China por parte de fondos extranjeros alcanzó un nuevo máximo en 2023, y la recuperación del sector de IA en EE. UU. impulsó la tendencia general de las acciones tecnológicas en Asia. Empresas como TSMC, NVIDIA y otras en ADR y acciones de peso han mostrado un rendimiento fuerte a principios de año, reflejando una visión optimista a largo plazo sobre la infraestructura de IA por parte de grandes instituciones.
La tendencia a largo plazo sigue siendo clara. McKinsey estima que para 2030, la IA aportará 15 billones de dólares en valor económico al PIB mundial, una escala comparable a la revolución de Internet en su impacto en la estructura económica. Esto significa que el período entre 2026 y 2030 será la etapa más explosiva para las acciones relacionadas con IA.
Tres cambios clave en la lógica de inversión en acciones de IA
Para entender las oportunidades en 2026, es fundamental comprender tres cambios clave que están ocurriendo en la industria.
Cambio 1: del “entrenamiento” a la “inferencia” y el desplazamiento del poder computacional
En los últimos cinco años, las grandes tecnológicas han invertido billones de dólares en comprar GPU para entrenar modelos de lenguaje cada vez más grandes y sistemas multimodales. Pero esta fase está llegando a su fin rápidamente. En 2026, el foco de la industria se desplazará claramente hacia la “inferencia”: hacer que los modelos entrenados respondan en escenarios reales, generen contenido y procesen datos comerciales.
¿Qué significa esto? El cálculo ya no se realiza solo en grandes centros de datos en la nube, sino que se está descentralizando hacia los dispositivos finales. Las empresas se dan cuenta de que cargar toda la inferencia en la nube es costoso, con alta latencia y riesgos de privacidad. La computación en el borde y la inferencia local se vuelven imprescindibles.
Esto trae dos oportunidades de inversión:
Primero, la limitación de costos de las GPU genéricas impulsa la tendencia hacia ASICs personalizados. Cuando todas las empresas empiezan a comprar GPU para inferencia, los costos y el consumo energético se vuelven un problema. Los chips ASIC diseñados a medida para cargas específicas se vuelven la opción principal — una oportunidad para empresas como Broadcom, Marvell, y en Taiwán, empresas como Global Unichip y Creative.
Segundo, la popularización de PCs y teléfonos con IA se acelera. Los dispositivos inteligentes necesitan NPU (unidades de procesamiento neuronal) integradas para inferencia local. Chips de alta gama de Qualcomm y MediaTek están siendo los beneficiados directos de esta tendencia.
Cambio 2: de la energía y disipación de calor a protagonistas
Este quizás sea el cambio más fácil de pasar por alto en 2026, pero con mayor potencial de retorno.
Los servidores de IA consumen mucho más que los tradicionales, con potencias que superan los 1,000 vatios por unidad, y algunos aceleradores alcanzan los 600 vatios o más. A medida que los modelos crecen en tamaño, los centros de datos enfrentan problemas de “calor imposible de disipar” y “falta de energía”. No basta con agregar más aire acondicionado; se requiere una actualización sistémica en la red eléctrica, en la planificación energética y en las tecnologías de enfriamiento.
La refrigeración líquida se vuelve estándar. Los sistemas de enfriamiento por aire tradicionales no pueden manejar el calor extremo generado por chips de alto consumo. La refrigeración inmersiva y líquida se están convirtiendo en la opción inevitable para despliegues masivos, beneficiando a empresas como Delta Electronics, Chih Hsin y otros líderes en soluciones de disipación en Taiwán.
La energía limpia y la actualización de la red eléctrica se vuelven necesidades a largo plazo. La demanda de energía en los centros de datos sigue creciendo, y las fuentes de energía limpia — nuclear, renovables — adquieren mayor valor estratégico. Esto explica por qué empresas como Constellation Energy, la mayor operadora nuclear en EE. UU., muestran un rendimiento fuerte en 2026: están apostando por la infraestructura energética en la era de IA.
Cambio 3: la IA debe crear valor real en los negocios
2026 será el año en que las aplicaciones de IA sean sometidas a una evaluación rigurosa por parte del mercado. Los inversores y las empresas ya no comprarán solo por “hemos implementado funciones de IA”, sino que exigirán resultados concretos: ¿la IA ayuda a los clientes a ahorrar dinero o a ganar más?
Este cambio significa que muchas empresas de software que en la fase inicial de IA fueron muy populares enfrentan una dura realidad. Los servicios que solo usan APIs de OpenAI o modelos genéricos perderán competitividad rápidamente. Las empresas que sobrevivan tendrán que tener una ventaja difícil de copiar: el control de datos propios y de alta calidad en nichos específicos.
Por ejemplo, una compañía de IA en imágenes médicas con millones de radiografías validadas, o una firma legal con décadas de datos de casos, tendrá una ventaja competitiva insuperable. En cambio, las herramientas genéricas de IA enfrentan una competencia cada vez más feroz y presión en precios.
Tres niveles de inversión en acciones de IA en Taiwán
En esta ola global de IA, Taiwán ha pasado de ser solo un fabricante por contrato a convertirse en un jugador clave en infraestructura de IA. Entender las oportunidades de inversión en acciones taiwanesas requiere comprender su posición en toda la cadena de valor de IA.
Primer nivel: proceso y chips — la base insustituible
TSMC (2330) es el pilar absoluto. Sin importar qué empresa de chips de IA triunfe, todos los chips de alto rendimiento deben fabricarse en procesos avanzados y empaquetados en tecnologías como CoWoS. La tecnología de proceso de 2nm y el empaquetado avanzado son estándares insustituibles.
El valor diferencial de TSMC radica en que no solo fabrica, sino que es la infraestructura del ecosistema de IA. Chips como el H100 y H200 de NVIDIA, o los de AMD, Qualcomm y Apple, dependen de su tecnología. Esto le da a TSMC un poder de fijación de precios estable y estructural, similar a un “proveedor de energía” en la era de IA.
Invertir en TSMC es simple: mientras la demanda global de IA no disminuya, la compañía tendrá beneficios estables y su precio será relativamente moderado. Aunque su ritmo de crecimiento no es tan agresivo como el de las empresas de menor nivel, funciona como un “ancla” en la cartera.
Segundo nivel: integración de sistemas — de componentes a soluciones completas
Quanta (2382) y Foxconn (2317) representan este nivel. A medida que la industria de IA evoluciona desde chips individuales a soluciones completas, incluyendo servidores, dispositivos y centros de datos, la diferencia la marcan la integración, la calidad de producción y la gestión de entregas.
Quanta, con su marca Quanta Cloud Technology (QCT), se especializa en servidores y soluciones en la nube, y ha logrado entrar en la cadena de suministro de grandes empresas tecnológicas en EE. UU., incluyendo NVIDIA y gigantes de la nube. No solo es un OEM, sino un integrador de infraestructura de IA.
El rendimiento de estas empresas está muy ligado a los ciclos de inversión en la nube y en centros de datos. Cuando la inversión crece, su rentabilidad también; cuando se contrae, su valor puede caer rápidamente. Es importante monitorear la macroeconomía y las tendencias de gasto en infraestructura.
Tercer nivel: disipación de calor y energía — los sectores subestimados
Shuanghong (3324) y Chih Hsin (3017) controlan oportunidades clave en disipación térmica y gestión de energía. Con el aumento del consumo de servidores de IA, la refrigeración líquida y la gestión térmica se vuelven imprescindibles.
Shuanghong, con su tecnología en módulos de enfriamiento líquido, se posiciona en la cadena de suministro global de servidores de IA. La demanda de chips de aceleración con alto consumo impulsa sus beneficios.
Delta Electronics (2308) es un actor importante en gestión de energía y enfriamiento para centros de datos, ofreciendo soluciones eficientes y confiables.
MediaTek (2454) tiene oportunidades en chips para edge AI. Su serie Dimensity integra unidades de procesamiento AI mejoradas, y colabora con NVIDIA en soluciones automotrices y edge, beneficiándose del crecimiento en IA en dispositivos móviles, automóviles y edge computing.
La posición dominante de EE. UU. en IA a nivel mundial
Si las empresas taiwanesas son la “fábrica” de infraestructura, las estadounidenses controlan el “cerebro y los vasos sanguíneos” del ecosistema de IA.
NVIDIA (NVDA) sigue siendo el líder indiscutible en computación de IA. Sus GPU y la plataforma CUDA son estándar en entrenamiento y ejecución de grandes modelos de lenguaje. Pero su rol evoluciona de “proveedor exclusivo” a “arquitecto del ecosistema”.
AMD está emergiendo como un fuerte competidor de NVIDIA. Sus aceleradores Instinct MI300 y la arquitectura CDNA 3 ofrecen una segunda fuente para grandes proveedores de servicios en la nube, rompiendo el monopolio de NVIDIA en chips de IA.
Microsoft (MSFT) domina en el ecosistema empresarial de IA. Con su colaboración exclusiva con OpenAI, la integración de Azure AI y Copilot en productos para más de mil millones de usuarios crea un “monopolio en la capa de aplicaciones”, que puede generar valor a largo plazo.
Broadcom (AVGO) y Marvell (MRVL) son beneficiarios clave en ASICs personalizados. La tendencia hacia chips específicos para cargas particulares, ante los límites de GPU genéricas en costo y consumo, favorece a estas empresas en el diseño de chips especializados.
Arista Networks (ANET) lidera en infraestructura de red para IA. A medida que los clústeres crecen, la velocidad y latencia de la red se vuelven críticas. Arista, con sus soluciones Ethernet y InfiniBand, se posiciona para liderar en centros de datos de IA.
Constellation Energy representa una tendencia subestimada: la necesidad de energía estable, limpia y económica para centros de datos de IA. Su gran cartera nuclear le permite ofrecer energía ininterrumpida, una ventaja estratégica en la era de IA.
Viabilidad de inversión a largo plazo en acciones de IA
Muchos inversores preguntan: si las acciones de IA están tan en auge, ¿vale la pena mantenerlas a largo plazo?
La historia ofrece lecciones. La empresa de infraestructura por excelencia en la era de Internet fue Cisco. En 2000, su acción alcanzó los 82 dólares, con una valoración de 6000 mil millones de dólares, pero tras la burbuja cayó más del 90%, llegando a 8.12 dólares. Aunque en las dos décadas posteriores Cisco ha mantenido una buena gestión, su valor no ha vuelto a los máximos históricos.
La lección clave es que las empresas de infraestructura, aunque sean sólidas, pueden ser más adecuadas para una “estrategia de fases” que para una “inversión eterna”. La alta demanda inicial por infraestructura y capacidad de cálculo favorece a los proveedores en la parte superior de la cadena, con crecimiento rápido y valoraciones elevadas. Pero esa fase no dura para siempre; cuando la industria madura, la sobreoferta y la competencia en precios erosionan los márgenes.
Las empresas de aplicaciones, como Microsoft o Alphabet, tienen modelos más sostenibles, pero también enfrentan ciclos de mercado. Los picos de mercado suelen ser seguidos por caídas significativas, y puede pasar mucho tiempo para volver a los máximos previos.
Por ello, para la mayoría de los inversores, una estrategia más práctica es adoptar una inversión por fases, monitoreando indicadores como:
Solo si estos aspectos se mantienen, la inversión en acciones de IA seguirá siendo válida.
Estrategias y herramientas para invertir en acciones de IA en 2026
Además de comprar acciones individuales, existen varias formas eficientes de participar en el crecimiento de IA.
Para inversores con menor tolerancia al riesgo, los ETF como el Taiwan Stock Exchange Global AI ETF (00851) o el Yuanta Global AI ETF (00762) permiten participar en el crecimiento de IA mediante inversión periódica, diversificando y reduciendo riesgos específicos.
Para inversores con experiencia, una estrategia en forma de pirámide puede ser adecuada: en la base, empresas de infraestructura como TSMC y NVIDIA; en el medio, empresas de crecimiento como Quanta, AMD y Microsoft; en la cima, oportunidades en sectores de frontera como edge AI y enfriamiento líquido, con menor peso.
La inversión periódica (dollar-cost averaging) ayuda a mitigar la volatilidad y evita comprar en picos altos.
Panorama de riesgos en las acciones de IA en 2026
Aunque el panorama es optimista, los inversores deben ser conscientes de los riesgos:
Perspectivas y recomendaciones para invertir en IA 2026-2030
De 2026 a 2030, la inversión en acciones de IA tendrá un perfil de “alto potencial a largo plazo, con volatilidad a corto plazo”. Se recomienda:
Propuesta de asignación:
En conclusión, las acciones relacionadas con IA en 2026 ofrecen oportunidades reales, pero también riesgos. La clave del éxito radica en equilibrar oportunidades y peligros, adaptándose a los cambios del mercado con disciplina y análisis racional. La era de la IA transformará profundamente la sociedad, y la forma de beneficiarse de ella dependerá de una inversión inteligente y prudente.