Revisión de una década de movimientos del euro: ¿puede esta moneda ganar dinero desde la crisis financiera hasta la crisis geopolítica?

Como la segunda moneda más grande del mundo, el euro ha recorrido un cuarto de siglo desde su lanzamiento oficial en 2002, experimentando momentos extraordinarios. Durante este período, el euro ha atravesado múltiples volatilidades extremas en una década, cada punto de inflexión ocultaba profundos cambios en el orden económico global. Desde la crisis financiera de 2008 hasta la crisis energética de 2022, esta trayectoria de veinte años condensa las turbulencias de la economía mundial. En este artículo, analizaremos los momentos clave en la evolución del euro en los últimos diez años para explorar las oportunidades de inversión futura en esta moneda de reserva internacional.

Los tres grandes puntos de inflexión en la evolución del euro en los últimos diez años

Para entender hacia dónde se dirige el euro en el futuro, primero hay que revisar su trayectoria pasada. En los últimos diez años, el euro ha experimentado tres cambios fundamentales que han reescrito las expectativas de los inversores.

Máximo histórico de 2008: la señal de crisis tras 1.6038

Volviendo a julio de 2008, el euro alcanzó un máximo histórico de 1.6038 frente al dólar. Sin embargo, este momento de aparente gloria fue en realidad una señal de tormenta inminente. En ese entonces, la crisis de las hipotecas subprime en EE. UU. explotaba en plena magnitud, y la crisis financiera se extendía rápidamente a nivel global, sin dejar a la eurozona indemne.

El colapso del sistema bancario empezó en Wall Street, pero se repitió en Europa. Debido a la profunda relación comercial entre grandes instituciones financieras europeas y bancos estadounidenses, la caída de activos por la crisis hipotecaria provocó un impacto inmediato en el sistema bancario europeo. La quiebra de Lehman Brothers fue un punto de inflexión: rompió la confianza en la idea de que “los grandes son demasiado grandes para quebrar”, y el miedo al riesgo sistémico dominó los mercados financieros.

Esto llevó a un endurecimiento del crédito. Los bancos se volvieron extremadamente cautelosos, las empresas y consumidores tuvieron dificultades para obtener préstamos. La inversión y el consumo cayeron, y la eurozona entró en recesión. Muchos gobiernos implementaron planes de estímulo, aumentando significativamente los déficits fiscales y la deuda pública. Frente a esta crisis, el Banco Central Europeo (BCE) inicialmente elevó las tasas en julio de 2008, pero pronto cambió de rumbo, comenzando a bajar las tasas y lanzando programas de flexibilización cuantitativa. Estas políticas, si bien proporcionaron liquidez a corto plazo, también sembraron las semillas para la depreciación del euro.

Rebote en 2017 tras mínimos de 1.034: un giro en la tendencia

Saltando a enero de 2017, tras casi nueve años de caída continua, el euro tocó fondo en 1.034 frente al dólar. Desde el máximo de 2008 en 1.6038, el euro había caído más del 35%, una caída excepcional en el mercado de divisas.

Pero en ese punto bajo, comenzaron a gestarse condiciones para un rebote. En primer lugar, la crisis de deuda en Europa se había resuelto en gran medida. El índice de gestores de compras (PMI) manufacturero empezó a subir de manera estable desde principios de 2018, y la tasa de desempleo en la eurozona bajó por debajo del 10%, mostrando señales claras de recuperación económica. Las políticas de tasas negativas y de flexibilización cuantitativa del BCE empezaron a dar frutos, y la confianza en la recuperación económica de Europa se fortaleció.

2017 también fue un año clave en la política europea. Las elecciones en Francia y Alemania llevaron a gobiernos pro-europeos al poder. Simultáneamente, en febrero, se inició la negociación del Brexit, lo que inicialmente generó preocupación, pero luego se calmó. Estos factores políticos disiparon dudas sobre el futuro de la UE y estimularon nuevas inversiones en Europa.

Además, la economía estadounidense y su política estaban marcadas por incertidumbres. Donald Trump asumió la presidencia en enero, y las preocupaciones sobre la dirección de la política estadounidense aumentaron. En este contexto, los activos en euros, considerados relativamente seguros, atrajeron flujos de capital. Todo esto impulsó la recuperación del euro desde 1.034, sentando las bases para su posterior ascenso.

Nuevo mínimo y rebote en 2022: el impacto de la geopolítica

En septiembre de 2022, el euro volvió a tocar fondo, llegando a 0.9536, su nivel más bajo en veinte años. La principal causa fue la guerra entre Rusia y Ucrania.

El conflicto provocó interrupciones en el suministro de gas natural y petróleo de Rusia, lo que disparó los precios energéticos en Europa durante la primera mitad de 2022, elevando la inflación, aumentando los costos empresariales y generando temores de recesión. Al mismo tiempo, la aversión al riesgo global aumentó, y el dólar, como activo refugio, se fortaleció, mientras que el euro se debilitó.

No obstante, las perspectivas cambiaron rápidamente. Con el tiempo, las cadenas de suministro energético comenzaron a ajustarse, y los precios del gas y petróleo retrocedieron en la segunda mitad de 2022. Además, el BCE subió las tasas en julio y septiembre, poniendo fin a ocho años de tasas negativas. Estas decisiones mostraron la firmeza del BCE en controlar la inflación mediante el endurecimiento de la política monetaria. Aunque la situación de la guerra no mejoró, la escalada se desaceleró, y la aversión al riesgo disminuyó, permitiendo que el euro se recuperara desde 0.9536.

Análisis profundo: fundamentos económicos y política monetaria

Cada cambio en la trayectoria del euro en los últimos diez años refleja variaciones en los fundamentos económicos de Europa y en las políticas del BCE. Para prever su rumbo futuro, es esencial entender estos factores subyacentes.

La política del BCE: la última fortaleza del euro

En la última década, las decisiones del BCE han sido el factor más directo que ha influido en el tipo de cambio del euro. Desde las agresivas bajadas de tasas y la expansión de la QE en 2008, hasta las subidas en 2022, cada cambio ha modificado las expectativas del mercado.

Cabe destacar que la Reserva Federal de EE. UU. empezó a adoptar una postura más dovish a finales de 2023, sugiriendo una posible reducción de tasas. Sin embargo, debido a la persistente inflación en Europa, el BCE ha sido más cauteloso en terminar su ciclo de subidas. Aunque las tasas en Europa siguen siendo inferiores a las de EE. UU., mantener tasas relativamente altas ayuda a fortalecer el euro. La historia muestra que cuando EE. UU. inicia ciclos de reducción de tasas, el dólar suele depreciarse en los siguientes 3-5 años, beneficiando al euro.

La economía global: riesgos y oportunidades

El ciclo económico global afecta directamente la demanda de productos de la eurozona. Si la economía mundial crece con fuerza, la posición de Europa como motor económico global apoyará la apreciación del euro. Por el contrario, una economía débil provocará flujos de capital hacia EE. UU., debilitando el euro.

Actualmente, hay desafíos evidentes: el crecimiento en la eurozona está casi estancado, y persisten problemas estructurales. Los riesgos geopolíticos aumentan, con conflictos prolongados y tensiones en Oriente Medio, lo que reduce la confianza de los inversores en Europa. La caída del PMI manufacturero por debajo de 45 indica que en los próximos meses y años, la economía europea enfrentará riesgos a la baja.

Oportunidades de inversión en euro para 2026-2031: optimismo o pesimismo

De cara a 2026, al mirar los próximos cinco años, hay que equilibrar optimismo y cautela.

Factores que apoyan la apreciación del euro:

  • La política de tasas altas del BCE, que genera un diferencial favorable frente al dólar
  • La fase de bajada de tasas en EE. UU., que presiona al dólar a la baja
  • La profunda reestructuración económica en Europa, que puede reactivar el crecimiento a medio y largo plazo

Factores que pueden debilitar al euro:

  • La persistencia de riesgos geopolíticos, con la guerra en Ucrania sin resolución
  • La baja en el crecimiento económico europeo, con pérdida de competitividad
  • La posible ocurrencia de una crisis financiera importante, que provocaría una fuerte fuga de capitales hacia EE. UU. y una apreciación del dólar

Se estima que en los próximos cinco años, el euro tendrá un comportamiento de “oscilar y subir”. La primera mitad puede seguir presionada, pero con la bajada de tasas en EE. UU. y el apoyo del BCE, el euro podría comenzar a subir lentamente en la segunda mitad de 2026. Este proceso de recuperación continuaría hasta que el BCE inicie una reducción significativa de tasas. Sin embargo, cualquier evento geopolítico o financiero importante podría alterar estas expectativas.

Cómo participan los inversores en Taiwán en el mercado del euro

Para los inversores taiwaneses, hay varias formas de participar en inversiones en euros, cada una con ventajas y desventajas.

Opción 1: Cuentas de divisas en bancos Abrir cuentas en bancos taiwaneses o internacionales para comprar y vender euros de forma tradicional. Ventaja: seguridad y estabilidad. Desventaja: altos requisitos de capital, y generalmente solo permite posiciones largas, limitando la flexibilidad.

Opción 2: Corredores de divisas (plataformas CFD) Las plataformas de CFD ofrecidas por corredores internacionales permiten invertir con menor capital, con flexibilidad para comprar o vender en corto. Ventaja: bajo requerimiento de fondos, alta flexibilidad. Desventaja: riesgo elevado por apalancamiento, requiere gestión activa del riesgo.

Opción 3: Servicios de divisas de brokers de valores Algunos brokers en Taiwán ofrecen servicios de divisas, combinando seguridad de la inversión en valores con flexibilidad del mercado de divisas. Limitado en opciones y volumen.

Opción 4: Contratos de futuros Operar futuros de euro en bolsas especializadas, para inversores con experiencia en derivados. Alta apalancamiento y liquidez, pero con riesgos elevados.

Conclusión: invertir en euros requiere visión global

La historia de los últimos diez años del euro nos muestra que su movimiento no es aislado. Está influenciado por las políticas del BCE, la economía global y los riesgos geopolíticos.

De 2026 a 2031, las oportunidades y riesgos en la inversión en euros coexistirán. Los optimistas pueden aprovechar las ventajas de las políticas del BCE y la tendencia a la debilidad del dólar. Los cautelosos deben seguir de cerca los datos económicos y las noticias geopolíticas, ajustando sus posiciones en consecuencia.

Independientemente del método de inversión, el éxito radica en seguir de cerca los datos económicos de EE. UU. y Europa, las decisiones del BCE y los eventos políticos relevantes. La experiencia demuestra que quienes ajustan sus estrategias según los cambios en los fundamentos económicos suelen obtener beneficios en la volatilidad del euro. Finalmente, recuerde que la inversión en divisas implica riesgos de apalancamiento; evalúe cuidadosamente su tolerancia al riesgo antes de invertir.

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