Open Outcry:De protagonista en el escenario financiero a testigo de la historia

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En los mercados financieros dominados hoy por pantallas electrónicas y algoritmos, es difícil imaginar que alguna vez existió una forma de operar basada en que los traders gritaban y agitaban los brazos en la sala de operaciones. Esa es la subasta a viva voz (open outcry), un sistema que en su momento definió las transacciones financieras globales y que ahora se mantiene como símbolo de la tradición en ciertos mercados.

Una revolución en el trading que duró más de tres siglos

La historia de la subasta a viva voz comienza en el siglo XVII, en los mercados de commodities. En aquel entonces, los operadores se congregaban en mercados al aire libre o en bolsas rudimentarias, comunicándose mediante gritos y gestos para expresar sus intenciones de compra y venta. Este método, que parece primitivo, en realidad era muy eficiente: en una época sin teléfonos ni ordenadores, la comunicación cara a cara y los gestos rápidos eran la mejor forma de realizar grandes transacciones.

Con el tiempo, este sistema evolucionó hasta convertirse en un arte. Los traders vestían chalecos de colores diferentes y entraban en la pit de negociación, transmitiendo información compleja mediante gestos y llamadas específicas. Bolsas financieras como la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) y la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT) adoptaron este método, convirtiéndolo en la forma estándar de operación en los mercados de capital durante décadas.

La llegada de la era digital y el declive de la tradición

A finales del siglo XX, la aparición de los sistemas de negociación electrónica cambió todo. La informática y las redes permitieron que las transacciones fueran más rápidas, baratas y transparentes. Los traders ya no tenían que amontonarse en las salas de operaciones, sino que podían realizar sus operaciones desde sus oficinas usando teclados y ratones. Este cambio no solo aumentó la eficiencia del mercado, sino que también redujo significativamente los costos de operación.

La decisión del CBOT en 2015 simbolizó el fin de una era: cerraron oficialmente su famosa sala de operaciones y pasaron completamente a plataformas electrónicas. Paralelamente, la NYSE también redujo su dependencia de la subasta a viva voz, conservando de manera simbólica algunos operadores en vivo, aunque la mayoría de las transacciones ya se realizaban en espacios virtuales. Muchas otras bolsas siguieron su ejemplo, haciendo que las pit tradicionales desaparecieran casi por completo de la historia.

Los defensores: lugares donde la subasta aún persiste

Pero la subasta a viva voz no ha desaparecido por completo. La Bolsa de Metales de Londres (LME) es un ejemplo típico de quienes mantienen viva esta tradición. Aquí, los traders siguen operando en la sala para negociar metales como cobre y aluminio. ¿Por qué, en plena era digital, la LME aún conserva este método antiguo?

La respuesta está en la complejidad y la flexibilidad. En los mercados de derivados y opciones, una sola transacción puede involucrar múltiples variables y condiciones personalizadas. En estos casos, la comunicación cara a cara, la negociación en tiempo real y la intuición humana son fundamentales. Aunque los sistemas electrónicos son rápidos, en la gestión de acuerdos complejos y cambios temporales, no igualan la flexibilidad del contacto humano en vivo. En estos nichos, los traders creen que la subasta a viva voz todavía ofrece ventajas que los sistemas digitales no pueden replicar.

La era híbrida: tecnología y tradición de la mano

Curiosamente, las bolsas que aún usan la subasta a viva voz no rechazan la tecnología. Al contrario, integran pantallas electrónicas, datos en tiempo real y otras herramientas digitales en sus salas tradicionales. Los traders pueden seguir viendo cotizaciones en pantalla mientras hablan y gesticulan, creando así un modo de negociación híbrido. Esta combinación preserva la intuición humana y aprovecha las ventajas de la tecnología moderna.

Testimonio histórico y lecciones para el futuro

Hoy en día, la subasta a viva voz ya no es la forma principal de operar en los mercados financieros, pero su existencia tiene un significado importante. Nos recuerda que, en la búsqueda de velocidad y automatización, no debemos olvidar el valor del juicio humano y la comunicación cara a cara. Para los inversores que participan en derivados complejos o desean entender mejor la psicología del mercado, estudiar y comprender la dinámica de la subasta a viva voz puede revelar las emociones y lógicas de mercado que se esconden tras las cotizaciones electrónicas.

Desde los mercados de commodities del siglo XVII hasta las bolsas modernas de metales, la evolución de la subasta a viva voz no solo refleja avances tecnológicos, sino también la capacidad humana de adaptarse, buscar un equilibrio entre tradición e innovación y entender que algunos valores culturales y prácticos permanecen intactos en el tiempo. Aunque muchas bolsas han reemplazado completamente la subasta a viva voz con sistemas electrónicos, su influencia y legado cultural en el mundo financiero son eternos.

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