El 9 de marzo, una investigación reciente mostró que la amplia adopción de herramientas de inteligencia artificial en el lugar de trabajo no ha aliviado completamente el estrés de los empleados, sino que en algunos casos ha generado nuevas cargas cognitivas. Investigadores del Boston Consulting Group y de la Universidad de California publicaron un informe en la Harvard Business Review que advierte que una dependencia excesiva de la inteligencia artificial puede provocar lo que llaman “fatiga cerebral por IA”.
El estudio encuestó a cerca de 1500 empleados estadounidenses a tiempo completo, de los cuales aproximadamente el 14 % afirmó experimentar una fatiga mental evidente debido al uso frecuente o la supervisión de herramientas de IA. Los investigadores denominaron a este fenómeno “fatiga cerebral por IA”, que se manifiesta principalmente en un estado similar a una “resaca mental”, incluyendo sensación de pesadez en la cabeza, disminución de la atención, lentitud en el pensamiento y dificultades para tomar decisiones.
Los resultados muestran que, a medida que las empresas despliegan cada vez más herramientas de IA y sistemas multiagente, los empleados deben cambiar de plataformas con frecuencia, lo que aumenta la carga cognitiva. Los asistentes de IA, inicialmente promocionados como aumentadores de la eficiencia, en la práctica a veces complican la gestión de tareas. Algunas empresas incluso han incorporado la frecuencia de uso de IA en sus métricas de rendimiento, lo que impulsa aún más a los empleados a intensificar su uso.
Por ejemplo, Brian Armstrong, CEO de CEX, una de las principales empresas de cumplimiento en EE. UU., ha declarado públicamente que la compañía está promoviendo un uso masivo de IA en los equipos de ingeniería, con planes de que la inteligencia artificial genere aproximadamente la mitad del código de software. Esta estrategia empresarial acelera la infiltración de la IA en los flujos de trabajo.
Los resultados indican que los empleados que presentan síntomas de “fatiga cerebral por IA” tienen un nivel de fatiga en la toma de decisiones aproximadamente un 33 % mayor que el de los empleados normales, y su intención de abandonar el trabajo también aumenta en torno al 40 %. Además, la probabilidad de que cometan errores importantes se acerca a un aumento del 40 %. El informe define los errores importantes como fallos que pueden afectar la seguridad, los resultados comerciales o decisiones clave, los cuales podrían ocasionar pérdidas potenciales de millones de dólares anualmente para grandes empresas.
No obstante, los investigadores también señalan que un uso racional de la inteligencia artificial puede seguir generando efectos positivos. Si la IA se emplea principalmente para tareas repetitivas y rutinarias, como la organización de datos o la automatización de procesos, el nivel de agotamiento profesional de los empleados puede reducirse en promedio aproximadamente un 15 %.
El equipo de investigación recomienda que las empresas establezcan límites claros en la aplicación de las herramientas de IA y enfoquen su uso en mejorar los resultados laborales en lugar de simplemente aumentar la frecuencia de uso. Con un diseño adecuado de los flujos de trabajo con IA, se puede aprovechar la tecnología sin que los empleados sufran una carga mental adicional por un uso excesivo.