En marzo de 2026, el presidente de la U.S. Commodity Futures Trading Commission (CFTC), Mike Selig, volvió a solicitar públicamente la aprobación urgente de la CLARITY Act, asegurando de manera categórica que la CFTC está lista para aplicar la ley durante la presidencia de Trump. No fue un simple posicionamiento político rutinario, sino el reflejo de una aceleración decisiva en la transformación estructural de la regulación estadounidense sobre activos digitales.
Selig también adelantó que la CFTC establecerá criterios más precisos para los “contratos de mercados de predicción auto-certificados” y lanzará un Advance Notice of Proposed Rulemaking (ANPRM). Este anuncio significa que las históricas zonas grises en torno a los activos digitales y los mercados de predicción están a punto de ser objeto de una reestructuración regulatoria formal.
La cuestión central ya no es si habrá regulación, sino cómo se va a rediseñar a fondo la estructura del mercado.
En los últimos años, la mayor incertidumbre para el sector estadounidense de activos digitales no ha sido la volatilidad del mercado, sino la superposición y el conflicto de competencias regulatorias.
La U.S. Securities and Exchange Commission (SEC) lleva tiempo considerando algunos tokens como valores a través de medidas coercitivas, mientras que la CFTC sostiene que los criptoactivos principales son commodities. Esta “doble vía” regulatoria ha provocado que:
El objetivo de fondo de la CLARITY Act es delimitar la clasificación de los activos digitales y la jurisdicción regulatoria, situando los “activos digitales tipo commodity” bajo control de la CFTC y estableciendo reglas unificadas de estructura de mercado.
La intención no es suavizar la regulación, sino pasar de una “supervisión basada en la imposición” a “claridad estructural legislativa”.
De aprobarse, Estados Unidos contaría por primera vez con un marco integral para la estructura de mercado de los activos digitales, que impactaría no solo en exchanges y emisores de tokens, sino en todo el ecosistema de derivados y mercados de predicción.
Si la CLARITY Act se aprueba, la CFTC evolucionaría de regulador tradicional de futuros a supervisor principal del mercado de commodities digitales.
Esto supondría tres cambios esenciales:
Esto disminuye el riesgo de que determinados tokens sean reclasificados retroactivamente como ofertas ilegales de valores, aportando mayor certidumbre regulatoria.
Con el marco de la CFTC, los futuros, opciones y productos estructurados sobre activos digitales tendrían una base legal más sólida.
Este aspecto concentra ahora el mayor interés.
Los mercados de predicción han experimentado un fuerte crecimiento en los últimos años, en especial en áreas como elecciones políticas, datos macroeconómicos y sucesos geopolíticos.
Sin embargo, persisten tres polémicas principales:
Actualmente, la CFTC permite que ciertos contratos funcionen mediante “autocertificación”, permitiendo que una plataforma opere tras declarar su cumplimiento de la Commodity Exchange Act (CEA).
La pregunta de fondo es:
¿Son realmente “commodities” los eventos subyacentes en los mercados de predicción?
Si un evento se considera de interés público o sensible políticamente, la CFTC puede denegar o limitar esos contratos.
El anuncio de Selig sobre un ANPRM implica que:
Esto marca el paso de la regulación “basada en principios” a una “basada en categorías” para los mercados de predicción.
La mención explícita de Selig al respaldo de Trump a la CLARITY Act es más que un gesto político: refleja un giro en la filosofía regulatoria. Bajo la presidencia de Trump, la política regulatoria apuesta por:
A diferencia de etapas anteriores, en las que la imposición marcaba los límites, la tendencia actual es clarificar las competencias mediante legislación, dejando a las agencias su ejecución. Esta transición supone pasar de un clima de “incertidumbre estricta” a un entorno “claro y operativo”. Para los mercados, la certidumbre es una ventaja competitiva.
Una vez esclarecidas las clasificaciones, las vías de registro serán más claras. Aunque los costes de cumplimiento puedan aumentar, el riesgo regulatorio disminuirá, lo que podría favorecer la entrada de capital institucional.
Con la mayor exigencia en las normas de autocertificación, las plataformas pequeñas o centradas en la política podrían no sobrevivir. El mercado se consolidará en torno a actores con recursos y capacidad de cumplimiento.
La Unión Europea ya ha adoptado el marco MiCA, y Singapur y Hong Kong avanzan en la regulación de activos digitales. Si Estados Unidos aprueba la CLARITY Act, su competitividad global se verá reforzada.
La claridad regulatoria es el factor esencial que atrae tanto la innovación como el capital.
Estados Unidos se convierte en el núcleo mundial de los commodities digitales y los mercados de predicción.
El sector entra en una fase de “cumplimiento transitorio”.
Las declaraciones de Selig y el ANPRM evidencian un cambio de paradigma: los mercados estadounidenses de activos digitales evolucionan de la “experimentación periférica” a la “integración institucional”. Lo determinante no son los movimientos de precios en el corto plazo, sino:
Si se aprueba la CLARITY Act, Estados Unidos reconocerá formalmente los activos digitales como parte de una estructura de mercado independiente, proporcionando un marco regulatorio claro. Aquí lo que está en juego es el “derecho de definición”. En los próximos años, el equilibrio competitivo del sector probablemente vendrá determinado por esta transformación estructural.
Los mercados de predicción podrían ser el primer ámbito en redefinirse profundamente.





