El 99 % de los proyectos Web3 no generan efectivo. Sin embargo, muchas empresas invierten grandes sumas en marketing y eventos cada mes. Este informe analiza su código de supervivencia y los hechos detrás del burn.
“La supervivencia requiere ingresos demostrables.” Esta es la principal advertencia en Web3 actualmente. A medida que el mercado madura, los inversores ya no persiguen promesas vagas. Si un proyecto no consigue usuarios reales ni ventas, los holders abandonan rápidamente.
El problema clave es el “runway”, es decir, el tiempo que un proyecto puede sobrevivir sin beneficios. Incluso sin ventas, los costes como nóminas y servidores permanecen fijos cada mes. Los equipos sin ingresos tienen pocas formas de financiar sus operaciones.

Aun así, este modelo es solo un parche. Los activos y el suministro de tokens tienen límites claros. Al final, los proyectos que agotan todos sus recursos acaban cerrando o desapareciendo silenciosamente del mercado.
Esta amenaza es generalizada. Según Token Terminal, solo unos 200 proyectos en todo el mundo generaron siquiera 0,10 $ en los últimos 30 días.

Esto significa que el 99 % carece de los medios básicos para cubrir sus propios gastos. En resumen, casi todos los proyectos cripto no logran demostrar un modelo de negocio y se ven erosionados lentamente.
Esta crisis estaba prácticamente escrita. La mayoría de los proyectos Web3 se listan solo con una visión, sin un producto real. Esto contrasta con las empresas tradicionales, que deben demostrar crecimiento antes de una OPV. En Web3, los equipos solo justifican altas valoraciones después del listing (TGE).
Pero los holders no esperan. Como se lanzan nuevos proyectos cada día, abandonan si no se cumplen las expectativas. Esto presiona el precio y amenaza la supervivencia. Así, la mayoría de los proyectos invierten más en hype a corto plazo que en desarrollo a largo plazo. Naturalmente, el marketing fracasa si el producto no tiene solidez.

En este contexto, los proyectos caen en una trampa sin salida. Centrarse solo en el producto requiere tiempo, lo que agota el runway a medida que disminuye el interés. Centrarse únicamente en el hype vacía el proyecto. Ambos caminos conducen al fracaso. Finalmente, no logran justificar su alta valoración inicial y colapsan.
Aun así, existe un 1 % superior que demuestra su viabilidad con ingresos masivos.
Podemos medir su valor a través del Price-to-Earnings Ratio (PER) de grandes generadores como Hyperliquid y pump.fun. El PER, que se calcula dividiendo la capitalización de mercado entre los ingresos anuales, muestra si una valoración es justa en relación con los ingresos reales.

Como se observa, los PER de los proyectos rentables oscilan entre 1x y 17x. Frente al PER medio del S&P 500, que ronda el 31x, estos proyectos están infravalorados respecto a las ventas o generan efectivo de forma eficiente.
El hecho de que los proyectos de primer nivel con beneficios reales mantengan PER justos pone paradójicamente en duda las valoraciones del otro 99 %. Demuestra que la mayoría de los proyectos del mercado carecen de base para su alto valor.
¿Por qué persisten valoraciones multimillonarias sin ventas? Para muchos fundadores, la calidad del producto es secundaria. La estructura distorsionada de Web3 facilita una salida rápida mucho más que construir un negocio real.
Los casos de Ryan y Jay lo demuestran. Ambos iniciaron proyectos de juegos AAA, pero terminaron de forma muy diferente.

Ryan eligió un TGE en vez de desarrollar el producto.
Eligió un camino enfocado en el beneficio. Vendió NFTs antes del lanzamiento del juego para conseguir liquidez inicial. Luego realizó un TGE y se listó en exchanges de nivel medio usando una hoja de ruta ambiciosa, mientras el desarrollo seguía en fase temprana.
Tras el listing, usó el hype para defender el precio y ganar tiempo. Lanzó el juego tarde, pero la calidad era baja y los holders se marcharon. Ryan dimitió para “asumir la culpa”, pero fue el verdadero ganador.
Manteniendo la apariencia de trabajo, cobró un alto salario y vendió sus tokens con vesting, obteniendo grandes beneficios. Se enriqueció y salió rápidamente del mercado, independientemente del éxito del juego.
En cambio, Jay siguió una vía tradicional centrada únicamente en el trabajo.
Buscó calidad por encima del hype. Pero los juegos AAA requieren años de desarrollo. Durante ese tiempo, se quedó sin fondos, provocando una crisis de runway.
Bajo los modelos anteriores, los fundadores no podían obtener beneficios significativos hasta lanzar y vender el producto. Jay recaudó fondos en varias rondas, pero tuvo que cerrar con el juego sin terminar por falta de liquidez. A diferencia de Ryan, Jay no obtuvo beneficios y terminó con grandes deudas y un historial de fracaso.
¿Quién gana realmente?
Ningún caso resultó en un producto exitoso. Sin embargo, el ganador es claro: Ryan se enriqueció explotando las estructuras de valoración distorsionadas de Web3, mientras Jay lo perdió todo intentando construir un producto de calidad.
Esta es la dura realidad del mercado Web3 actual. Es mucho más fácil salir pronto aprovechando la sobrevaloración que establecer un modelo de negocio sostenible. Al final, la carga de este fracaso recae sobre los inversores.
Volvemos a la pregunta original: “¿Cómo sobrevive el 99 % de los proyectos Web3 no rentables?”
Esta amarga realidad es la respuesta más sincera a esa cuestión.





