Entre el 19 y el 20 de enero, los mercados financieros internacionales registraron una fuerte volatilidad impulsada por los últimos acontecimientos políticos y comerciales en Estados Unidos. El presidente Trump emitió declaraciones contundentes dirigidas a Europa por el asunto de Groenlandia, amenazando con imponer una tarifa del 10 % a productos de ocho países europeos a partir del 1 de febrero, con la intención de elevarla al 25 % en junio.
Este inesperado "cisne negro arancelario" avivó de inmediato las preocupaciones sobre una nueva escalada en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, ejerciendo una presión generalizada sobre los activos de riesgo. Tanto el índice Euro Stoxx como los futuros de acciones estadounidenses sufrieron retrocesos significativos, mientras la aversión al riesgo se disparaba en los mercados globales.
En los mercados de divisas y materias primas, el capital se desplazó rápidamente hacia posiciones defensivas:

Fuente: https://goldprice.org/
Ante el aumento de la demanda de activos refugio, los metales preciosos han seguido superando sus rangos históricos.
Según los últimos datos:
Ambos establecieron nuevos máximos históricos, posicionándose como las clases de activos con mejor rendimiento durante esta fase de turbulencia en los mercados.
Los principales factores detrás del repunte de los metales preciosos son los siguientes:
1. Las amenazas arancelarias impulsan la demanda de refugio: El temor a un aumento de las fricciones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea pone en riesgo el crecimiento global y la estabilidad financiera, acelerando los flujos de capital hacia activos refugio tradicionales.
2. Mayor incertidumbre sobre el panorama económico global: Un conflicto comercial prolongado podría seguir presionando la manufactura, la inversión transfronteriza y los beneficios empresariales, reforzando el sentimiento defensivo del mercado.
3. Un dólar más débil incrementa el atractivo de los metales preciosos: La depreciación del dólar reduce el coste de tenencia de metales preciosos denominados en dólares, amplificando aún más los movimientos de precios.
En un contexto de múltiples incertidumbres macroeconómicas, oro y plata han vuelto a demostrar su condición de "activos refugio" en periodos de choques geopolíticos y de política económica.

Fuente: https://www.gate.com/trade/BTC_USDT
En contraste con la fortaleza de los metales preciosos, los activos de riesgo sufrieron una presión generalizada, con Bitcoin como ejemplo destacado. Tras la escalada de las amenazas arancelarias, el precio de Bitcoin cayó brevemente hasta cerca de 92 000 $.
El mercado atribuye este retroceso principalmente a los siguientes motivos:
1. Fuerte descenso del apetito por el riesgo: Ante la creciente incertidumbre macroeconómica, los inversores tienden a reducir la exposición a activos muy volátiles, siendo los activos cripto los más afectados.
2. Liquidaciones forzadas amplifican la volatilidad a corto plazo: Las liquidaciones concentradas en el mercado de derivados provocaron un breve estrangulamiento de liquidez, acelerando la caída del precio.
3. Mayor correlación con activos de riesgo tradicionales: Recientemente, la correlación de Bitcoin con las acciones ha aumentado de forma notable, haciéndolo más vulnerable a los choques durante eventos de riesgo global.
Esta evolución en los precios pone de manifiesto que, en medio de una rápida subida de la aversión al riesgo, los activos cripto no siempre actúan como "oro digital", sino que a menudo se comportan como activos de alto riesgo.
El plan arancelario del presidente Trump se considera parte de una estrategia comercial más amplia. Si las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Europea siguen aumentando, el impacto podría ir mucho más allá de los mercados financieros y afectar potencialmente a:
La Unión Europea ha comenzado a evaluar contramedidas, entre ellas:
La incertidumbre en las relaciones transatlánticas se está convirtiendo en una nueva fuente de riesgo macroeconómico para los mercados. En este entorno, los inversores vigilan de cerca las siguientes variables clave:
Ante el aumento de la incertidumbre a corto plazo, los participantes del mercado deben centrar su atención en la gestión del riesgo:
La volatilidad a corto plazo no implica necesariamente un cambio en las tendencias a largo plazo. Sin embargo, durante periodos de liberación concentrada de riesgos macroeconómicos, las oscilaciones de precios suelen anticipar señales claras de dirección.





