Uno de los temas clave de 2026 es la “privacidad”. Con el creciente protagonismo de los actores institucionales en el sector de las criptomonedas, la privacidad se ha convertido en una característica técnica fundamental para conectar la tecnología blockchain con el entorno empresarial real.
Una de las características esenciales de la blockchain es la transparencia. Cualquier usuario puede consultar las transacciones en cadena en tiempo real, incluyendo el emisor, el destinatario, el importe y la hora.
Sin embargo, desde la perspectiva institucional, esta transparencia plantea desafíos evidentes. Por ejemplo, si el mercado pudiera observar cuánto transfiere Nvidia a Samsung Electronics, o el momento exacto en que un fondo de cobertura invierte capital, la dinámica competitiva cambiaría radicalmente.
El nivel de exposición que pueden tolerar los individuos es distinto al que aceptan las empresas y entidades financieras. Los historiales de transacciones empresariales y el momento de las inversiones institucionales constituyen información especialmente sensible.
Por tanto, esperar que las instituciones operen en blockchains donde toda la actividad es completamente pública no es una opción realista. Para estos actores, un sistema sin privacidad resulta poco práctico y tiene una aplicabilidad limitada en el mundo real.
La privacidad en la blockchain suele dividirse en dos categorías:
La diferencia fundamental reside en si la información puede revelarse cuando otra parte requiere verificación.

La privacidad de anonimato total, en esencia, oculta toda la información.
El emisor, el receptor y el importe de la transacción permanecen ocultos. Este modelo se contrapone a las blockchains convencionales, que priorizan la transparencia por defecto.
El objetivo principal de los sistemas de anonimato total es proteger frente a la vigilancia de terceros. En lugar de permitir la divulgación selectiva, su diseño impide que observadores externos obtengan información relevante.

La imagen anterior muestra registros de transacciones de Monero, un ejemplo representativo de privacidad de anonimato total. A diferencia de las blockchains transparentes, detalles como los importes transferidos y las contrapartes no son visibles.
Dos características explican por qué este modelo se considera totalmente anónimo:
Estos mecanismos garantizan que los datos de las transacciones permanezcan opacos para cualquier observador externo, sin excepción.
La privacidad selectiva parte de una premisa diferente. Las transacciones son públicas por defecto, pero los usuarios pueden optar por hacer privadas ciertas operaciones utilizando direcciones habilitadas para privacidad.
Zcash es un ejemplo claro. Al iniciar una transacción, los usuarios pueden elegir entre dos tipos de dirección:

La imagen anterior muestra qué elementos puede cifrar Zcash cuando se utilizan direcciones protegidas. Las transacciones enviadas a direcciones protegidas se registran en la blockchain, pero su contenido queda cifrado.
Aunque la existencia de la transacción es visible, la siguiente información permanece oculta:
Este es el núcleo de la privacidad selectiva. Las operaciones permanecen en la blockchain, pero los usuarios deciden quién puede ver su contenido. Si es necesario, pueden compartir una clave de visualización para demostrar los detalles de la transacción a otra parte, mientras que el resto de terceros no tiene acceso a la información.
La mayoría de las entidades financieras están sujetas a obligaciones de Conozca a su cliente (KYC) y prevención de blanqueo de capitales (AML) en cada transacción. Deben conservar los datos internamente y responder de inmediato a solicitudes de reguladores o autoridades supervisoras.
Sin embargo, en entornos basados en privacidad de anonimato total, todos los datos de las transacciones quedan ocultos de forma irreversible. Como la información no puede accederse ni divulgarse bajo ninguna circunstancia, las instituciones no pueden cumplir sus obligaciones regulatorias.
Un ejemplo representativo es Canton Network, adoptada por Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC) y utilizada ya por más de 400 empresas e instituciones.
Por el contrario, Zcash, a pesar de ser también un proyecto de privacidad selectiva, ha tenido una adopción institucional limitada en la práctica.
¿Por qué ocurre esta diferencia?

Zcash ofrece privacidad selectiva, pero los usuarios no pueden elegir qué información revelar: deben decidir si divulgan la transacción completa o la mantienen totalmente oculta.
Por ejemplo, en una operación donde “A envía a B 100 $”, Zcash no permite ocultar solo el importe. La transacción debe ocultarse completamente o mostrarse íntegramente.
En las operaciones institucionales, las distintas partes requieren información diferente. No todos los participantes necesitan acceso a todos los datos de una misma operación. Sin embargo, la estructura de Zcash obliga a elegir entre revelación total o privacidad total, lo que la hace inadecuada para los procesos institucionales.
Canton, en cambio, permite gestionar la información de las operaciones en componentes independientes. Por ejemplo, si un regulador solicita únicamente el importe de la operación entre A y B, Canton permite a la institución proporcionar solo ese dato concreto. Esta funcionalidad se implementa mediante Daml, el lenguaje de contratos inteligentes empleado en Canton Network.
Otros motivos por los que las instituciones han adoptado Canton se explican en detalle en anteriores investigaciones sobre Canton.
Las blockchains de privacidad han evolucionado en respuesta a nuevas demandas.
Proyectos pioneros como Monero se diseñaron para proteger el anonimato individual. Sin embargo, con la entrada de instituciones financieras y empresas en el ecosistema blockchain, el concepto de privacidad ha cambiado.
La privacidad ya no consiste en hacer las operaciones invisibles para todos. El objetivo principal es proteger las transacciones y, al mismo tiempo, cumplir con los requisitos regulatorios.
Este cambio explica el auge de los modelos de privacidad selectiva como Canton Network. Las instituciones no solo necesitaban tecnología de privacidad, sino una infraestructura adaptada a los flujos de trabajo financieros reales.
En respuesta a estas necesidades, siguen surgiendo proyectos de privacidad enfocados en instituciones. En adelante, el elemento diferenciador será la capacidad de aplicar la tecnología de privacidad en entornos de operaciones reales.
Pueden aparecer formas alternativas de privacidad como reacción al actual enfoque institucional. Sin embargo, en el corto plazo, las blockchains de privacidad continuarán evolucionando en torno a las operaciones institucionales.





