El Financial Accounting Standards Board tiene previsto analizar en 2026 si ciertos activos de criptomonedas pueden considerarse equivalentes de efectivo y cómo contabilizar las transferencias de criptoactivos, mientras la administración Trump refuerza este tipo de inversiones.
El organismo responsable de establecer las normas contables para empresas y entidades sin ánimo de lucro en EE. UU. ha incorporado estos dos proyectos sobre criptomonedas a su agenda en los últimos meses, en respuesta a las aportaciones del público. Estos asuntos figuran entre los primeros de más de 70 que el FASB evaluará para su posible inclusión en la agenda, lo que podría derivar en nuevas normativas.
La junta ha comunicado que espera decidir sobre todas esas posibles incorporaciones antes de que finalice el verano. Los más de 70 temas surgieron de una “consulta de agenda”, en la que empresas, inversores y otros actores enviaron cartas proponiendo los asuntos que desean que el FASB priorice.
“Muchas personas dedican mucho tiempo y esfuerzo a ayudarnos a definir nuestra agenda”, señaló el presidente Rich Jones. “Considero que 2026 será el momento de tomar eso y cumplir con nuestra parte del acuerdo.”
En octubre, el FASB añadió la cuestión de los equivalentes de efectivo a su agenda, enfocándose en algunas stablecoins, que suelen estar vinculadas a una moneda fiduciaria.
Esta decisión llegó tres meses después de que el presidente Trump promulgara una ley que establece la supervisión de las stablecoins y busca integrar estos activos en el sistema financiero convencional. La llamada Genius Act dejó abierta la cuestión de qué puede considerarse equivalente de efectivo para fines contables, indicó Jones, quien destacó “que es igual de importante informar sobre lo que no califica como equivalente de efectivo que sobre lo que sí califica.”
El presidente Trump, cuya familia tiene intereses en la empresa cripto World Liberty Financial, ha impulsado políticas favorables al sector y ha detenido la ofensiva regulatoria sobre la industria.
En noviembre, el FASB votó para analizar la contabilidad de las empresas en la transferencia de criptoactivos, incluidos los “wrapped tokens”, que permiten que activos de una blockchain se representen y utilicen en otra distinta. El proyecto se fundamentaría en los requisitos que el FASB estableció en 2023 para que las empresas utilicen la contabilidad a valor razonable para bitcoin y otros criptoactivos. Esa normativa cubrió un vacío en los principios contables generalmente aceptados (GAAP), pero excluyó los tokens no fungibles (NFT) y ciertas stablecoins.
A pesar de la exigencia de 2023 sobre la transferencia de criptoactivos, algunos consideran que los detalles siguen siendo poco claros.
“Sigo pensando que hay un gran vacío en los GAAP actualmente respecto a en qué circunstancias eliminamos el cripto de nuestro balance y lo desreconocemos, frente a situaciones en las que no lo hacemos”, afirmó Scott Ehrlich, director general de Mind the GAAP, firma especializada en formación y consultoría contable.

Rich Jones, presidente del FASB. Patrick Dorsman/Financial Accounting Foundation
Ambos proyectos siguieron recomendaciones de un grupo de trabajo creado por el presidente Trump para apoyar la industria cripto, junto con las aportaciones públicas. Las recomendaciones reflejaban opiniones que ya compartían algunos miembros del FASB, según Jones.
Jones aseguró que no recibió presiones para seguir las sugerencias del grupo de trabajo.
“Me alegra que pensaran que la mejor forma de resolver los asuntos contables era recomendarlos al FASB para su consideración”, afirmó Jones. “No recomendaron que se promulgara una ley para abordar la contabilidad, ni que la SEC diera un discurso para tratar el tema.” La Securities and Exchange Commission aplica las normas contables del FASB a las empresas cotizadas.
El regulador de valores vigilará cualquier cambio que realice el FASB. “Hay toda una serie de cuestiones cripto. El reto es que no encajan fácilmente en las normas contables existentes”, declaró el jefe de contabilidad de la SEC, Kurt Hohl, en una conferencia a principios de este mes.
Legisladores e inversores han expresado en ocasiones inquietudes sobre el enfoque del FASB en la elaboración de normas. Recientemente, la organización ha sido objeto de críticas por parte de los republicanos de la Cámara de Representantes, que propusieron congelar su financiación si no retira los próximos requisitos de divulgación fiscal. Las empresas cotizadas se preparan ahora para revelar más detalles sobre los impuestos sobre la renta que pagan a las autoridades gubernamentales en sus informes anuales de 2025.
Algunos observadores cuestionan si la tenencia de criptoactivos está lo suficientemente extendida como para justificar su inclusión en la agenda del FASB. Solo un pequeño número de empresas—Tesla, Block y Strategy, entre otras—mantienen bitcoin en sus balances.
“Los nuevos proyectos cripto no parecen estar impulsados necesariamente por la generalización o por otros criterios que el FASB ha establecido para añadir proyectos a su agenda, sino más bien por las prioridades políticas del momento”, opinó Sandy Peters, responsable del grupo de políticas de información financiera del CFA Institute, que representa a profesionales de la inversión.
No obstante, se prevé que el interés por las stablecoins aumente cuando la Genius Act entre en vigor en 2027, ya que los nuevos límites reducirán su volatilidad. Sin embargo, parece improbable que los inversores las acepten como equivalentes de efectivo sin una mayor divulgación de los riesgos, según Peters.
Jones, como presidente del FASB, afronta la cuenta atrás. Su mandato de siete años concluye en junio de 2027, y la búsqueda de su sucesor comenzará a principios de 2026.
En los 18 meses que le quedan, Jones indicó que su objetivo es que la junta inicie y concluya una norma para ayudar a distinguir entre pasivos y patrimonio, una decisión compleja y desafiante según empresas y auditores.
El proyecto, que aún no figura en la agenda, probablemente sea viable en ese plazo, ya que la junta podría optar por mejoras puntuales en vez de un modelo completamente nuevo, según Jones. “Me encantaría que estuviera terminado antes de mi salida”, señaló.
Mark Maurer escribe para el CFO Journal del WSJ Leadership Institute. Puede contactarle en mark.maurer@wsj.com





