El término “trilema imposible” se ha convertido en una referencia habitual en los círculos de blockchain.
Durante la primera década de Ethereum, el “trilema imposible” se percibía como una ley fundamental para los desarrolladores: era posible elegir dos entre descentralización, seguridad y escalabilidad, pero nunca alcanzar las tres al mismo tiempo.
Sin embargo, al observar el panorama desde principios de 2026, esta barrera parece cada vez más superable gracias al avance tecnológico. El 8 de enero, Vitalik Buterin aportó una visión transformadora: “Aumentar el ancho de banda es más seguro y fiable que reducir la latencia. Con PeerDAS y ZKP, la escalabilidad de Ethereum puede multiplicarse por miles sin sacrificar la descentralización.”

El trilema, considerado durante años un obstáculo insalvable, podría finalmente desaparecer en 2026 con la madurez de PeerDAS, la tecnología ZK y la abstracción de cuentas.
Repasemos el “Trilema imposible de blockchain” de Vitalik Buterin, que define el reto persistente de equilibrar seguridad, escalabilidad y descentralización en las cadenas públicas:
Tradicionalmente, estas tres propiedades entran en conflicto. Aumentar el rendimiento exige mayores requisitos de hardware o coordinación centralizada; reducir la carga de los nodos puede debilitar los supuestos de seguridad; la descentralización extrema suele sacrificar el rendimiento y la usabilidad.
En los últimos 5–10 años, desde los primeros EOS hasta Polkadot y Cosmos, y posteriormente cadenas orientadas al rendimiento como Solana, Sui y Aptos, cada red pública ha adoptado su propio enfoque. Algunas han sacrificado la descentralización en favor del rendimiento, otras han mejorado la eficiencia mediante nodos autorizados o comités, y algunas han limitado el rendimiento para priorizar la resistencia a la censura y la libertad de los validadores.
Sin embargo, casi todas las soluciones de escalabilidad solo cumplen dos de los tres requisitos, sacrificando inevitablemente el tercero.
En otras palabras, la mayoría de las soluciones han quedado atrapadas en el dilema de la “blockchain monolítica”: mayor velocidad requiere nodos más potentes; más nodos ralentizan el sistema. Un problema aparentemente sin solución.
Si dejamos de lado el debate entre blockchains monolíticas y modulares y analizamos la evolución de Ethereum desde 2020 —de una cadena monolítica a una arquitectura multicapa centrada en rollups, junto con la consolidación de tecnologías como ZK (pruebas de conocimiento cero)— observamos lo siguiente:
La lógica subyacente del trilema se ha reconstruido de forma progresiva en los últimos cinco años gracias al enfoque modular de Ethereum.
Ethereum ha ido desacoplando las restricciones originales a través de la ingeniería, convirtiendo el trilema de un debate filosófico en un problema técnico abordable.
Analicemos los detalles y veamos cómo, entre 2020 y 2025, Ethereum ha afrontado el trilema impulsando varias soluciones técnicas en paralelo.
En primer lugar, PeerDAS desacopla la disponibilidad de datos, eliminando el límite natural de la escalabilidad.
La disponibilidad de datos suele ser el principal cuello de botella para la escalabilidad. Las blockchains tradicionales requieren que cada nodo completo descargue y verifique todos los datos, lo que garantiza la seguridad pero limita la escalabilidad. Por eso las soluciones DA (data availability), como Celestia, han crecido de forma explosiva en los últimos ciclos.
La solución de Ethereum no consiste en fortalecer los nodos, sino en modificar la validación de los datos: PeerDAS (Peer Data Availability Sampling) es el eje de este enfoque:
En vez de exigir que cada nodo descargue todos los datos de un bloque, PeerDAS emplea muestreo probabilístico para verificar la disponibilidad. Los datos se dividen y codifican, y los nodos muestrean aleatoriamente porciones. Si se oculta algún dato, la probabilidad de fallo en el muestreo aumenta exponencialmente. Esto incrementa enormemente el rendimiento de datos y permite que nodos convencionales participen en la validación. No sacrifica descentralización por rendimiento, sino que optimiza los costes de validación mediante diseño matemático y técnico.
Vitalik ha recalcado que PeerDAS ya no es solo una idea de hoja de ruta, sino un componente funcional del sistema. Ethereum avanza de forma tangible hacia la “escalabilidad × descentralización”.
El siguiente avance es zkEVM, que utiliza pruebas de conocimiento cero para resolver si cada nodo debe reejecutar todos los cálculos.
La idea central es que la red principal de Ethereum genere y verifique pruebas ZK. Tras ejecutar cada bloque, se produce una prueba matemática que permite a otros nodos confirmar los resultados sin repetir todos los cálculos. zkEVM aporta tres ventajas principales:
Recientemente, la Ethereum Foundation (EF) publicó el estándar L1 zkEVM para pruebas en tiempo real, incorporando por primera vez la tecnología ZK en la planificación de la red principal. Durante el próximo año, la red principal de Ethereum evolucionará hacia un entorno de ejecución que permita la verificación zkEVM, pasando de la “ejecución pesada” a la “validación basada en pruebas”.
Vitalik considera que zkEVM está listo para producción en cuanto a rendimiento y funcionalidad. Los retos se centran en la seguridad a largo plazo y la complejidad técnica. La hoja de ruta de EF apunta a una latencia de pruebas de bloques inferior a 10 segundos, pruebas zk individuales de menos de 300 KB, seguridad de 128 bits, sin trusted setup y planes para que dispositivos domésticos participen en la generación de pruebas, bajando la barrera de descentralización.
Por último, la hoja de ruta de Ethereum hasta 2030 (incluyendo The Surge, The Verge y otros hitos) se centra en mayor rendimiento, reestructuración del modelo de estado, aumento de los límites de gas y mejoras en las capas de ejecución.
Estas mejoras forman parte del proceso continuo de superación del trilema, representando un esfuerzo a largo plazo para conseguir mayor rendimiento de blobs, roles más definidos para los rollups y una ejecución y liquidación más estable, sentando las bases para la futura interoperabilidad y cooperación entre cadenas.
Es importante destacar que estas actualizaciones se diseñan como módulos interconectados, no como mejoras aisladas. Esto refleja la “mentalidad técnica” de Ethereum ante el trilema: en vez de buscar una solución única y milagrosa, distribuye costes y riesgos mediante una arquitectura multicapa.
Aun así, conviene ser prudentes. La “descentralización” y atributos similares no son estándares técnicos estáticos, sino que evolucionan con el tiempo.
Ethereum explora de forma metódica los límites del trilema mediante la ingeniería. A medida que evolucionan los métodos de verificación (del cálculo completo al muestreo), las estructuras de datos (de la inflación de estado a la expiración de estado) y los modelos de ejecución (de monolíticos a modulares), los antiguos compromisos se transforman. Nos acercamos cada vez más a la solución “todo en uno”.
Vitalik ha presentado recientemente un calendario más claro:

Según las últimas actualizaciones de la hoja de ruta, se prevén tres características clave para Ethereum antes de 2030, que en conjunto constituirán la respuesta definitiva al trilema:
Es relevante que, mientras se redactaba este artículo, Vitalik reiteró la “Walkaway Test”, subrayando que Ethereum debe poder funcionar de forma autónoma, incluso si todos los proveedores de servidores desaparecen o son atacados, las DApps y los activos de los usuarios seguirán estando protegidos.
Esto redefine la evaluación del endgame, pasando de la velocidad y la experiencia de usuario al principio fundamental de Ethereum: la confiabilidad del sistema y la resiliencia ante puntos únicos de fallo, incluso en los escenarios más adversos.
Es fundamental abordar los desafíos con una perspectiva a largo plazo, especialmente en el sector Web3/cripto, que evoluciona de manera acelerada.
Dentro de unos años, los debates sobre el trilema de 2020–2025 podrían parecer discusiones sobre cómo los carruajes tirados por caballos podían equilibrar velocidad, seguridad y carga antes de la invención del automóvil.
La respuesta de Ethereum no es una elección dolorosa entre tres extremos, sino la creación de una infraestructura digital—mediante PeerDAS, pruebas ZK y un diseño económico sofisticado—abierta para todos, altamente segura y capaz de soportar la actividad financiera global.
Cada avance se apoya en el legado del “trilema imposible”.





